La incapacidad preventiva de las estatinas, confirmada de nuevo

 

La incapacidad preventiva de las estatinas ha quedado definitivamente confirmada en un nuevo trabajo –esta vez aparecido en Evidence Based Madicine, publicación on line del grupo British Medical Journal- que así lo pone de manifiesto. El título del estudio es de por sí suficientemente explicativo: Statins are not associated with a decrease in all cause mortality in a high-risk primary prevention setting (Las estatinas no están asociadas a la disminución de ninguna causa de mortalidad en un entorno de prevención primaria de alto riesgo). Sus autores son Bernhard M. Kaess y Ramachandran S. Vasan, investigadores vinculados al mundialmente famoso Estudio Framingham sobre factores de riesgo en las enfermedades cardiovasculares, quienes tras revisar detenidamente el estudio publicado a mediados del año pasado en Archives of Internal Medicine con el título Las estatinas y todas las causas de mortalidad en la prevención primaria de alto riesgo. Metaanálisis de 11 ensayos controlados aleatorios en los que participaron 65 229 personas han llegado a la conclusión de que es correcto.

Un auténtico palo para los fabricantes de estatinas porque aquel trabajo echó por tierra su utilidad como fármacos preventivos de accidentes cardiovasculares. “Este metaanálisis basado en la literatura científica –se decía en las conclusiones-no halló pruebas de beneficio alguno en la mortalidad para ninguna causa en el tratamiento con estatinas en la prevención primaria de alto riesgo”. De ahí que en uno de los editoriales de la publicación, tras describirlo como “el metaanálisis más completo sobre el descenso farmacológico de lípidos en prevención primaria” se afirmase: "Este metaanálisis pone de manifiesto que a corto plazo, para la prevención primaria, el beneficio de las estatinas es muy pequeño. Y a largo plazo, aunque los defensores de ambas partes tratarán de convencernos de lo contrario, realmente hay que admitir que no lo sabemos”.

Una conclusión importante si tenemos en cuenta que vivimos un momento de continuo crecimiento del uso y consumo de las estatinas que ya se pretenden vender como fármacos válidos para casi todo. De hecho la cuarta parte de los estadounidenses mayores de 45 años está consumiendo hoy estos medicamentos cuando según el último informe del Centro Nacional de Estadísticas de la Salud sólo lo hacía el 2% hace 20 años.

En suma, el metaanálisis de Kaess y Vasan confirma las conclusiones del trabajo antes citado. Y por eso sus autores afirman: “En conjunto, este estudio es el primer metaanálisis sobre la terapia con estatinas en un entorno puramente de prevención primaria. Su resultado concluyentemente nulo (para el beneficio de las estatinas sobre la mortalidad por cualquier causa) plantea importantes cuestiones sobre la actual práctica del uso generalizado de las estatinas para la prevención primaria de enfermedades cardiovasculares en pacientes con un riesgo cardiovascular medio”.

Y es que no olvidemos que el consumo prolongado de estatinas aumenta el riesgo de una larga lista de problemas de salud y enfermedades graves como la diabetes, la esclerosis múltiple, los problemas cognitivos, los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos, el cáncer, la esclerosis lateral amiotrófica o ELA, el riesgo de alzheimer y la insuficiencia cardíaca siendo los más conocidos y evidentes el dolor muscular y la debilidad. En definitiva, que las estatinas sigan siendo legales y los médicos las receten es un auténtico escándalo.