La industria farmacéutica está inquieta a causa del caso Vioxx

 

Tanto la revista británica The Lancet como The New York Times han publicado sendos artículos en los que reconocen que el escándalo del fármaco Vioxx comercializado por Merck Sharp & Dohme y retirado del mercado por haber causado miles de muertes -lo que ya ha dado lugar a multimillonarias demandas- tiene seriamente preocupada a la gran industria farmacéutica que empieza a abandonar sus agresivas promociones mientras ve cómo las agencias reguladoras se vuelven más estrictas.
The New England Journal of Medicine, por su parte, acaba de acusar a la Merck Sharp & Dohme de haberle ocultado los datos reales sobre los riesgos cardiovasculares del Vioxx cuando publicó el estudio sobre él en el año 2000. Según la revista –que ha dado a conocer este hecho en su edición “on line”- la multinacional les ocultó que se habían producido tres muertes por infarto, varios infartos cerebrales y otros problemas cardiovasculares más durante el estudio. Muertes que se produjeron además en personas que no tenían un elevado riesgo cardiovascular lo que supone que el Vioxx ponía en peligro de muerte a todo tipo de pacientes. Una acusación que no va precisamente a facilitar su defensa cuando tenga que responder a las casi 7.000 demandas que ya se han presentado en Estados Unidos por esta causa. El editor ejecutivo del New England Journal of Medicine, Gregory D. Curfman, afirma que supieron la verdad al tener conocimiento de un memorando interno de la multinacional que hablaba de esas muertes… antes de la publicación del artículo.
Como los lectores recordarán Vioxx se empleaba para aliviar el dolor en múltiples enfermedades y se retiró el año pasado cuando se confirmó que aumentaba notablemente el riesgo de infarto. Algo que en esta revista empezamos a denunciar en ¡octubre del 2001!, tres años antes de su retirada (compruébelo leyendo la sección de Noticias de nuestra web:www.dsalud.com). Por supuesto, el Ministerio de Sanidad y Consumo no sólo no hizo nada útil en todo ese tiempo para proceder a su retirada cautelar sino que una vez supo que podía haber llevado a la muerte a miles de españoles no ha hecho tampoco una sola gestión -que sepamos- para compensar a las familias de los fallecidos ni para denunciar a la multinacional en los tribunales. Bastante tiene con presionar a las empresas pequeñas y retirar productos naturales y sin efectos secundarios.
El Vioxx pertenece a una “moderna” familia de fármacos -los COX-2- que se presentan como analgésicos antiinflamatorios que no provocan problemas gástricos. A España llegó el año 2001 y se lanzó al mercado con una agresiva campaña de promoción dirigida no sólo a los médicos sino también a los consumidores. Sólo unos pocos meses después esta revista denunciaba sus terribles efectos pero nadie escuchó. Tuvieron que pasar cinco años desde su lanzamiento en Estados Unidos -en 1999- para que fuera retirado. Tras la muerte de miles de personas.
La patronal farmacéutica, inquieta, se ha comprometido ahora a no volver a publicitar sus nuevos productos entre la gente hasta que los médicos conozcan adecuadamente sus riesgos y beneficios. ¿La razón? Sus beneficios han disminuido notablemente y otro tanto ha pasado con sus cotizaciones en bolsa. Y además muchos médicos han empezado a recetar menos los fármacos que están bajo sospecha. Entre ellos, los antiinflamatorios y los antidepresivos.
Hasta la FDA -la agencia estadounidense del medicamento- ha empezado a tener mayor exigencia con los nuevos productos… aunque sea de cara a la galería porque en realidad la controlan las grandes multinacionales. Se trata de intentar recuperar la credibilidad perdida en los últimos años. Y es que no hace mucho se creó una comisión de investigación en el Congreso estadounidense para valorar su supuesta independencia, cada vez más puesta en entredicho.
¿Se apuestan algo a que todo es una operación de imagen y en breve volverán a abrir las manos? Un experto consultado por The Lancet piensa lo mismo: "Tenderán a ser más exigentes durante una temporada -declaraba a la revista-  y después de estar unos cuantos años sin un gran escándalo de seguridad volverán al 'laissez-faire'".