La industria farmacéutica reconoce que no sabe cómo afrontar el alzheimer

 

La industria farmacéutica reconoce que no sabe cómo afrontar el alzheimer -¡cómo si en realidad supieran afrontar otras patologías!- así que varios grandes laboratorios han decidido compartir la información que poseen para buscar respuestas, algo que va a coordinar Ray Woosley, director ejecutivo del Critical Path Institute. Y éste ha sido tan sorprendentemente sincero que en unas declaraciones al Wall Street Journal ha llegado a decir: "Los fármacos están fracasando porque, sinceramente, no entendemos la enfermedad". Según añadiría lo primero que van a hacer es publicar los datos de once ensayos clínicos fallidos de fármacos para el alzheimer efectuados por Johnson & Johnson, GlaxoSmithKline, AstraZeneca, Sanofi-Aventis y Abbott Laboratories. A los que quizás se añada el estudio sobre el bapineuzumab que ensayaba Pfizer porque según se acaba de anunciar en The Lancet Neurology ha sido también un fracaso. Lo mismo que ha fracasado Dimbeon, un antihistamínico ruso adquirido por la compañía que se estaba desarrollando para su uso contra el alzheimer.
Al doctor Andrew Dillin -del Instituto Salk de California- todo esto no le sorprende porque a su juicio todos los fármacos usados intentan detener la formación de placas de proteínas beta-amiloide y ha llegado el momento de replantearse si es ésa la causa de estas enfermedades o hay que buscar otras. "Durante más de dos décadas –ha dicho-el plan de ataque para los investigadores y las compañías farmacéuticas ha sido encontrar una manera de eliminar los grumos pegajosos de una proteína llamada beta amiloide en el cerebro. Y es evidente que no es ése el camino adecuado". Así lo indica una investigación financiada por los Institutos Nacionales de Saludde Estados Unidos que acaba de publicarse en Annales of Neurology la cual sugiere que las placas de beta amiloide podrían ser sólo una manifestación de la forma que el cuerpo tiene de capturar y neutralizar los oligómeros, sustancias que ahora se cree podrían ser las verdaderas culpables de que las neuronas mueran en los pacientes con alzheimer.
En suma, las investigaciones más recientes indican que la causa de la enfermedad no es la acumulación de proteínas beta-amiloide en placas –lo que alteraría la comunicación intercelular- y que los fármacos que se usan para ese problema no funcionan -algo que acaban de reconocer ¡los propios laboratorios que fabrican esos fármacos!)- luego, ¿puede alguien decirnos por qué los neurólogos siguen explicando a los enfermos teorías insostenibles mientras siguen recetándoles fármacos reconocidamente inútiles que encima tienen graves efectos secundarios?