La inflamación hepática debida a la ocratoxina A depende del estado de la microbiota intestinal

Así se infiere de un estudio recién publicado en Microbiome por un equipo de la Universidad Agrícola del Sur de China coordinado por Wence Wang. La ocratoxina A (OTA) es una micotoxina neurotóxica, nefrotóxica, inmunosupresora, genotóxica, carcinógena y teratogénica que contamina hoy alimentos de consumo humano -principalmente cereales y derivados, frutos secos, vino, carne, bebidas alcohólicas y productos de molienda como el café y el cacao- que producen hongos de los géneros Aspergillus y Penicillium siendo la A -de las tres ocratoxinas identificadas- la más tóxica. Y está ampliamente constatado que daña sobre todo el sistema digestivo -en especial la barrera intestinal, paso fundamental para su difusión-, el hígado, los riñones y el cerebro.

Pues bien, el citado grupo de investigadores ha comprobado mediante análisis histopatológicos y bioquímicos en gansos que el estado de la microbiota intestinal es clave para que se expanda. Lo constataron tanto dándoles antibióticos de amplio espectro como trasplantándoles microbiota fecal.

Asimismo comprobaron que los animales a los que se infectó con ocratoxina A sufrieron disbiosis, clara reducción de la riqueza y diversidad bacteriana en los ciegos, mayor expresión de proteínas de unión epitelial -como la ocludina y el TJP1-, incremento relativo de bacteroidetes y aumento del nivel de endotoxinas. Asimismo se constató que aumentaba la presencia de los marcadores inflamatorios TLR4, Myd88, p-p65, p-IKBα / IKBα, IL-1β y IL-6 y se incrementaban en sangre los niveles de las enzimas hepáticas AST, ALT y LPS.

El trabajo se publicó el pasado mes de noviembre de 2019 en Microbiome con el título La ocratoxina A induce inflamación del hígado: afectación de la microbiota intestinal y según las conclusiones la inflamación del hígado que induce la ocratoxina A depende mucho del estado de la microbiota intestinal lo que abre la puerta a tratar las micotoxicosis mejorando su estado.