La Justicia da la razón a Enrique Meléndez Hevia

 

La Justicia impidió finalmente -como era de prever- el cierre del Instituto del Metabolismo Celular del profesor Enrique Meléndez Hevia -catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de La Laguna (Tenerife)- dejando además sin efecto la orden de incautación de sus productos. El auto judicial fue dictado por el titular de la sala número tres de lo Contencioso Administrativo de Santa Cruz de Tenerife.
Como nuestros lectores recordarán la Consejería de Sanidad de la Comunidad Canaria, apoyada por informes del Ministerio de Sanidad y Consumo, decidió cerrar ese centro y suspender “la prescripción, dispensación y suministro” de los productos denominados Factor I y Factor II -compuestos por los aminoácidos no esenciales glicina y ácido aspártico- así como ordenar su incautación e inmovilización “por suponer un riesgo inminente y grave para la salud”. Una decisión absurda e ilegal que en el momento de producirse ya calificamos de barrabasada porque se trata de dos aminoácidos que fabrica el propio cuerpo y cuya toxicidad es nula.
Además de impedir el cierre del instituto el auto judicial niega al departamento que dirige la vicepresidenta del Ejecutivo canario María del Mar Julios autorización para entrar y registrar tanto la sede del centro como el domicilio particular de Meléndez-Hevia como se pretendía.
Eligio Hernández-ex Fiscal General del Estado, magistrado y abogado de Meléndez Hevia- aseguró que para el juez tanto el cierre del instituto como el permiso para que las autoridades sanitarias pudieran acceder a su interior a fin de incautarse de los productos ya mencionados son medidas “desproporcionadas” ya que las autoridades "no han demostrado que existiera el riesgo grave e inminente para la salud pública que aducían". No obstante sigue sin resolverse el fondo del asunto: determinar si ambos productos son "medicamentos ilegales" o no.
Hernández agregó que tras la decisión judicial iba a solicitar a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios que dejara sin efecto la alerta lanzada sobre los productos de Meléndez Hevia. “No se han acreditado efectos perversos contra la salud pública”, reiteró Hernández manifestando luego su extrañeza ante el hecho de que todos los supuestos casos adversos aparecieran después de que las autoridades canarias se pronunciaran contra los productos y ninguno antes. En el momento de cerrar este número de la revista -18 de abril- seguía sin contrastarse siquiera si los supuestos afectados por efectos secundarios estaban incluidos en la lista de pacientes controlados por el instituto.
El Director General de Farmacia de la Consejería de Sanidad del Gobierno Canario, Alberto Talavera, alegó que la decisión judicial no "legaliza" ambos productos y que para él siguen siendo "medicamentos ilegales" añadiendo que a su juicio el trabajo de investigación de Meléndez-Hevia es "un ensayo clínico no autorizado".
Paradójicamente, mientras todo esto sucedía en España la Oficina de Patentes de Estados Unidos (USPTO), como parte del reconocimiento de la patente, publicaba el estudio de Meléndez Hevia, relativo a los efectos terapéuticos de la glicina en los problemas de salud relacionados con desórdenes metabólicos. El trabajo, titulado La glicina como suplemento dietético para el tratamiento de una larga lista de problemas de salud relacionados con desórdenes metabólicos, es el primero publicado sobre este asunto por el bioquímico. Y con su publicación la agencia norteamericana reconoce los derechos como “inventor” de Meléndez Hevia en ese nuevo uso de la glicina.
Debemos decir que entre los resultados que aporta el artículo se encuentran los referidos a artrosis y artritis. Y son de suma importancia porque Meléndez Hevia concluye que ambas patologías se curan con dosis adecuadas de glicina en todos los casos asegurando que lo ha comprobado nada menos que en 120 pacientes. Hablamos de personas que, como él mismo explica, “padecieron graves dolores durante años y usaban analgésicos y antiinflamatorios como tratamiento". Explicando luego: " El tratamiento de glicina fue efectivo en el cien por cien de los casos, normalmente en un período de tiempo entre dos semanas y cuatro meses y normalmente de acuerdo a la edad del participante y a la naturaleza de sus afecciones. La mayoría de la gente por debajo de 40 años de edad consiguió cierto alivio de sus dolores durante la primera semana de tratamiento mientras que gente de más de 60 años necesitó cuatro meses para lograr este resultado. Los problemas de hombro fueron los que más tardaron en mejorar”.
En cuanto a la patente de uso del ácido aspártico -también solicitada- afirmó que estaba ya igualmente en la oficina de patentes norteamericana. Interrogado sobre cuándo vería la luz recordó simplemente que su texto sobre la glicina ha tardado cerca de siete meses en publicarse.
Las personas interesadas en este gran descubrimiento que ha llevado a reaccionar de forma tan radical a los testaferros de la industria farmacéutica en España podrán escuchar de primera mano las explicaciones de Enrique Meléndez-Hevia sobre ambos productos y sus posibilidades terapéuticas durante el I Congreso Internacional sobre Medicina de Vanguardia que Discovery DSALUD organiza y patrocina los próximos días 20 y 21 de mayo en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid.