La longevidad depende de una vida sana, no de la genética 

Llegar a los cien años depende sobre todo de tener unos hábitos de vida sanos, no de la genética. Esa es, al menos, una de las conclusiones alcanzadas por el Estudio de Personas Centenarias realizado por los científicos de Nueva Inglaterra (EE.UU.), según el cual son hábitos como el tabaco o la ingesta de grasa saturada lo que hace disminuir la esperanza y calidad de vida.
Los hábitos saludables, por el contrario, aumentan las posibilidades de vivir más e, incluso, reducen los periodos de enfermedad.
La investigación ha revelado también que la escasa tendencia a realizar ejercicio entre los ancianos influye en problemas como la osteoporosis, las depresiones y otros problemas de salud que disminuyen la esperanza de vida.