LA MITAD DE LOS JÓVENES SUFREN PROBLEMAS DE OÍDO DESPUÉS DE UN CONCIERTO DE ROCK

 

Conciertos, discotecas y bares musicales constituyen una grave amenaza para los oídos de los jóvenes, según un estudio que acaba de publicar el Instituto Real Británico de Personas Sordas (RNID), razón por la que acaban de iniciar una campaña a fin de advertir de los peligros de escuchar la música demasiado alta.
Según la encuesta, casi la mitad de los jóvenes sufren problemas auditivos después de presenciar un concierto de rock. Los principales síntomas -como zumbidos o pérdidas parciales de la audición- desaparecen al cabo de algunas horas en la mayoría de los casos pero, en opinión de los expertos que han elaborado el estudio, el daño ya se ha producido. “La tragedia es que este tipo de pérdida del oído es fácil de prevenir pero una vez el daño está hecho ya no tiene cura”, ha declarado James Strachan, presidente del RNID.
Los conciertos de rock, los bares musicales y las discotecas emiten sonidos de más de 120 decibelios, un ruido superior al que produce un martillo neumático. En los puestos de trabajo los empleados están obligados a llevar protecciones auditivas cuando el volumen de sonido supera los 85 decibelios.
El estudio -realizado entre 366 jóvenes de entre 16 y 34 años- advierte que el 80% de los jóvenes que acude a conciertos o discotecas no prestan atención a la salud de su oído. Sin embargo, el 62% de los clientes de discotecas y el 72% de las personas que regularmente acuden a conciertos de rock aseguran haber sufrido trastornos auditivos. Según el mismo estudio, el número de jóvenes expuestos a música alta con problemas de oído se ha triplicado desde 1980. Los datos del RNID coinciden con otro estudio noruego en el que se concluyó que en la última década la pérdida de audición entre los jóvenes de 18 años aumentó de un 15% a un 35%.
La publicación de estos datos ha servido para el lanzamiento de una campaña informativa sobre los peligros de la música a todo volumen. El peligro es especialmente grave entre las personas que trabajan en el sector. Por ello, muchos “pinchadiscos”, músicos, camareros de discotecas o técnicos de sonido llevan tapones en las orejas. En la campaña de prevención participan estrellas de la música británica como Boy George, Judge Jules o Tall Paul.