La OMS reitera que los cigarrillos electrónicos no son seguros

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha vuelto a alertar en enero pasado del peligro que representa el uso del cigarrillo eléctrico -también llamado e-cigarette, vaporizador, vapeador y sistema electrónico de suministro de nicotina- asegurando que no son seguros y los gobiernos deberían prohibir la promoción que se hace de ellos con afirmaciones falsas o no comprobadas así como su uso en el trabajo y lugares públicos. Es más, les pide que los graven con impuestos para desanimar a quienes los usan.

Como se sabe se trata de dispositivos que calientan una esencia líquida para que pase al estado gaseoso muchos de los cuales -no todos- llevan nicotina, propilenglicol, glicerina, aromatizantes o saborizantes (más de 15.000 distintos). Los contenidos y formas dependen de cada marca pues se comercializan ya unas 400 «encendiéndose» unos automáticamente al inhalar y otros apretando un botón.

Nacieron con la intención de que los fumadores dejaran el tabaco al proporcionarles nicotina a través de ellos para evitar el «mono» y no para que se utilizaran en lugar de los cigarrillos como al final ha ocurrido.

La principal razón del aviso de la OMS es en todo caso que contienen nicotina -incluidos muchos de los que aseveran estar libres de ella- y está constatado que ésta aumenta el riesgo de patologías respiratorias y cardiovasculares pudiendo incluso afectar al feto durante el embarazo.

Advierte asimismo de que los líquidos que se usan pueden inhalarse, ingerirse o absorberse por la piel inadvertidamente causando envenenamiento por nicotina y además lesiones graves si explotan. Y añade que los que contienen nicotina son claramente adictivos al igual que los cigarrillos corrientes.

La OMS agrega -y con ello revela la intención real de sus advertencias- que no hay «pruebas suficientes» que respalden que el sistema ayude de verdad a dejar de fumar como sí puede decirse de los parches de nicotina y de los «tratamientos especializados para la dependencia del tabaco».

Hasta aquí la noticia. Por nuestra parte debemos recordar que ya en febrero de 2017 dimos a conocer que el cigarrillo electrónico mata numerosas células epiteliales de las encías en sólo unos días y aumenta el riesgo de infección, enfermedades periodontales y hasta cáncer a causa de los compuestos que se producen al calentar los productos que lleva. Lo comprobó un equipo de la Facultad de Medicina Dental de la Universidad Laval de Canadá coordinado por Mahmoud Rouabhia en un trabajo que acababa de publicarse en Journal of Cellular Physiology.

Dicho esto debemos añadir que la pretensión de la OMS de que los cigarrillos electrónicos son tan peligrosos como los cigarrillos corrientes es absolutamente falso porque el principal peligro de éstos es el papel que se usa para envolver el tabaco ya que se le agregan tres centenares de sustancias innecesarias, muchas de ellas no ya tóxicas sino cancerígenas. Lo denunció hace años en los tribunales la World Association for Cancer Research (WACR) querellándose contra cuatro altos cargos sin que los jueces españoles aceptasen procesarles. Invitamos a las personas interesadas en ello a leer en nuestra web –www.dsalud.com– el esclarecedor y contundente artículo que con el título ¿Asumen las autoridades sanitarias alguna vez sus responsabilidades? publicamos en el nº 125 hace ya diez años.