La quercitina protege el hígado y previene el cáncer 

"La quercitina inhibe mediadores implicados en la progresión a cáncer del hígado cirrótico". Al menos ésa es la conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores del Instituto de Biomedicina (Ibiomed) de la Universidad de León coordinado por María Jesús Tuñón y Javier González Gallego en colaboración con la Universidad Federal de Río Grande do Sul y el Hospital de Clínicas de Porto Alegre (Brasil) tras comprobar en ratas a las que se indujo cirrosis que aumenta la expresión del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR) y de uno de sus ligandos, la anfirregulina (factor capaz de prevenir la muerte de diferentes tipos de células que se expresa en diversos tejidos), incrementa mediadores de la inflamación y la proliferación celular -como la interleucina 6, el factor de necrosis tumoral y el factor de crecimiento transformante beta-, la inhibición de vías de supervivencia como la Akt y la MAP cinasa- y la expresión de genes asociados con la progresión del cáncer como la ciclooxigenasa 2 o los asociados a glioma GL1 y GL2.
En otras palabras, que su consumo podría prevenir daños en el hígado, que aparezca cáncer en él o que se frene la progresión tumoral si éste ya se ha manifestado. Para lo que bastarían 50 mg por kilo de peso.
Cabe añadir que la capacidad de la quercitina -y de otros flavonoides- para inhibir la proliferación de las células tumorales e inducir su apoptosis se conoce desde hace años. Y que se encuentra presente en altas concentraciones tanto en frutas como en verduras; de hecho es el flavonoide más abundante y el más habitual en la dieta humana a partir del cual se obtienen otros como la naringenina o la rutina. Queda agregar que son muy ricas en quercitina la cebolla roja, las manzanas, las uvas y el brócoli así como el té.