La Radioterapia puede malignizar tumores benignos

 

Actualmente muchos tumores benignos –especialmente los de tipo neurológico como el meningioma o el hemangioblastoma- se tratan con Radioterapia en la creencia de que es una terapia “segura” porque así lo indicaban algunos estudios a corto plazo. Pues bien, ahora se ha constatado que a largo plazo la Radioterapia puede provocar cáncer porque modifica la información de los genes. Se han detectado no sólo casos de malignización de tumores benignos sino la aparición de otros nuevos. Especialmente en el caso de los niños.
El grupo de genetistas investigadores que lo ha corroborado –integrado por ingleses y americanos- afirma que la Radioterapia altera los códigos de información de los cromosomas y ello puede conducir al desarrollo de una mutación que lleve a la aparición de tumores cancerosos.
Hasta aquí la “noticia”. Que en realidad no es tal porque eso ya se sabía. José Antonio Campoy y Antonio Muro lo recogen claramente en su libro Cáncer: qué es, qué lo causa y cómo tratarlo. En él puede leerse: “La radiación daña las células sanas al tiempo que destruye las cancerígenas. Y además deprime severamente el sistema inmune y puede causar daños graves en los cromosomas”. Añadiendo luego: “(…) Está constatado que no existe un ‘umbral’ para los efectos genéticos de la radiación. Es decir, que cualquier dosis de radiación provoca mutaciones y que la cantidad de las mismas suele ser proporcional a la dosis. Dicho de otra forma: no hay ninguna ‘dosis segura’ de radiación. La Radioterapia es pues, ante todo, un demostrado método cancerígeno”.