La Real Academia Nacional de Farmacia se suma a la campaña de acoso contra la Homeopatía

La Real Academia Nacional de Farmacia se ha sumado a la campaña de acoso contra la Homeopatía presentando en mayo pasado un informe en el que afirma que la eficacia de los productos homeopáticos no está científicamente constatada y además constituyen “un riesgo para la salud” por lo que no se justifica su utilización clínica al poder generar falsas expectativas a los pacientes y hacer que sustituyan tratamientos que sí han demostrado ser eficaces y seguros o retrasar su aplicación. Estas son -ligeramente resumidas- las 11 conclusiones del informe:

1) Se desconoce el mecanismo de acción de los productos homeopáticos, no mantienen la relación dosis-respuesta y no hay pruebas científicas que justifiquen su utilización clínica.

2) Los medicamentos homeopáticos se encuentran en España en una situación irregular desde un punto de vista regulatorio. Las autoridades sanitarias deberán adoptar con carácter de urgencia las acciones necesarias para resolver adecuadamente esta situación.

3) Aunque la homeopatía tenga una amplia difusión en todo el mundo e incluso esté en algunos países  financiada por el sistema público de salud se considera que la satisfacción del paciente y la ausencia potencial de riesgo por efectos adversos no son condiciones suficientes para justificar la utilización de medicamentos homeopáticos.

4) La baja calidad en el diseño de los estudios dirigidos a demostrar la eficacia de los productos homeopáticos da poco valor a los escasos resultados positivos que están recogidos en la bibliografía. En definitiva, las conclusiones no tienen suficiente consistencia.

5) Existe un riesgo real de que los pacientes prefieran los tratamientos homeopáticos a aquellos tratamientos farmacológicos apoyados en la evidencia científica y que han sido desarrollados siguiendo la metodología habitual en investigación clínica. Esta inclinación por los tratamientos homeopáticos puede tener serias consecuencias para el paciente y un impacto negativo desde el punto de vista social y económico para el sistema público de salud.

6) La legislación europea en materia de medicamentos homeopáticos no obliga a los fabricantes a incluir en las especificaciones de la formulación los componentes ni sus cantidades. Sin embargo esta información es exigida en el etiquetado de alimentos y medicamentos. Las autoridades deben corregir esta anomalía y mejorar la transparencia sobre la información de medicamentos homeopáticos.

7) Hay que recomendar a los organismos, corporaciones y profesionales sanitarios favorables a la homeopatía que hagan un análisis crítico de la evidencia disponible sobre la eficacia clínica de los medicamentos homeopáticos. Con ello se evitaría emitir comunicados sin soporte científico que pueden crear confusión en la sociedad.

8) Las autoridades sanitarias deberán plantearse si los productos homeopáticos sin indicación deben mantener la condición de medicamentos. Para aquellos que tienen indicación terapéutica las autoridades sanitarias deberían exigir los estudios que se realizan para evaluar la evidencia científica en relación con su eficacia y seguridad.

9) Los conocimientos actuales sobre patogenia de las enfermedades y el progreso alcanzado sobre el conocimiento y aplicación de la farmacogenómica han demostrado tanto la heterogenicidad de las enfermedades como la variabilidad en la respuesta a los tratamientos farmacológicos. Estos hechos, científicamente probados, son incompatibles con el uso de productos homeopáticos sin indicación terapéutica definida.

10) En España y en otros países europeos numerosos colectivos de científicos y profesionales han emprendido acciones dirigidas a la administración solicitando que se adopten medidas legislativas frente a la homeopatía. La Real Academia Nacional de Farmacia se une a estas peticiones en favor de una asistencia sanitaria basada en la evidencia científica. Y,

11) La Real Academia Nacional de Farmacia considera que desde un punto de vista científico no hay argumentos que apoyen la eficacia de los medicamentos homeopáticos y justifiquen su utilización clínica. Este método terapéutico puede crear falsas expectativas, sustituir a los tratamientos con eficacia demostrada, retrasar la consulta médica, etc., y pueden poner en riesgo la salud de los ciudadanos.

Tal es el posicionamiento de la Real Academia Nacional de Farmacia que se une a otros similares manifestados por FarmaCiencia, la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria, la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria y la Asociación Española de Comunicación Científica.

Pocos días después -el 13 de junio- Jerónimo Fernández Torrente, coordinador del Observatorio contra las Pseudociencias y Pseudoterapias de la Organización Médica Colegial (OMC), manifestaría en La Voz de Galicia que “la Homeopatía es una pseudoterapia basada en una pseudociencia que no tiene cabida dentro de la evidencia científico-médico actual y bajo ningún caso puede considerarse ni como una especialidad médica reconocida legalmente, ni como rama de la medicina científica, ni como un acto médico en sentido estricto”. Añadiendo luego sobre la Homeopatía que la Organización Médica Colegial no la reconoce “ni como especialidad médica, ni como acto médico”. Matizando luego que los médicos que la practican hacen al usarla “una actuación médica” y no “un acto médico” que sea parte de la Medicina. La entrevista termina recordando que los artículos 26.1 y 26.2 del Código Deontológico de 2011 dice que “no se pueden utilizar terapias engañosas sino solo medicamentos y productos con una base científica demostrada”.

Hasta aquí la noticia. Por nuestra parte debemos añadir que Jerónimo Fernández Llorente es un personaje de una desfachatez inaudita. La Organización Médica Colegial acordó por unanimidad en asamblea a finales de 2009 pedir el reconocimiento de la Homeopatía como “acto médico” que precisa de diagnóstico previo y debe ser pues realizada por personal cualificado en centros sanitarios debidamente autorizados (lo mismo que decidieron pocas semanas antes en el caso de la Acupuntura). Y lo consiguieron.

El doctor Cosme Naveda, coordinador del Área para las Relaciones con las Terapias Médicas No Convencionales de la OMC, manifestaría entonces lo siguiente: “Lo que persigue la OMC con este reconocimiento de la Homeopatía como acto médico no es más que proteger la salud de la población. Con ello se va a conseguir además impedir que esas actividades que se practican con ciudadanos no las lleven a cabo personas sin la formación adecuada puesto que muchas veces ésta es nula”.

De hecho unas semanas antes la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados había aprobado por unanimidad una proposición no de ley del grupo socialista que instaba al Gobierno a “adoptar las medidas necesarias para que el ejercicio de la Homeopatía se realice exclusivamente por licenciados en Medicina y Cirugía” a la vez que instaba a que los medicamentos homeopáticos fueran dispensados sólo en farmacias. Una iniciativa que partió de la diputada socialista Mercedes Coello. En suma, es evidente que el Dr. Jerónimo Fernández Torrente falta a la verdad

En cuanto al “informe” de la Real Academia Nacional de Farmacia que recogemos no es tal. Es un conjunto de opiniones subjetivas manifestadas por sus actuales dirigentes que no apoyan en NADA y oculta las numerosas evidencias de la constatada eficacia terapéutica de los productos homeopáticos. Invitamos al lector a comprobar algunos de los numerosos trabajos que la apoyan pinchando en: www.homeopatia.net/wp-content/uploads/2014/12/Actualizacion-evidencias-cientificas-homeopatia-Abanades-Duran.pdf

No explican tampoco –y nos limitamos a reiterar lo que dijimos en el Editorial del pasado número- que la inmensa mayoría de las “sociedades científicas” -así como las de enfermos- que apoyan la campaña liderada por la OMC las financia y controla -algunas hasta las ha creado- la industria farmacéutica (lea en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos que con los títulos Las sociedades profesionales sanitarias están al servicio de la industria farmacéutica y Las publicaciones científicas están controladas por un reducido grupo de editoriales aparecieron en los números 174 y 188 respectivamente).

Como no explican que según el British Medical Journal –revista médica semanal de la Asociación Médica Británica– de los 3.000 tratamientos convencionales que usan los médicos solo el 11% son “claramente beneficiosos” pudiendo un 24% ser “algo beneficiosos”; luego al menos el 65% no se basan en la evidencia científica de la que tanto presume injustificadamente la OMC.

Además la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) avala la eficacia de muchas de las llamadas medicinas complementarias y/o alternativas y de ahí que lleve años instando a los gobiernos de todo el mundo a regularlas e incluirlas en los sistemas públicos de salud (puede comprobarse leyendo su informe Estrategia de la OMS sobre Medicina Tradicional 2014-2023).

“Olvidaron” asimismo decir que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la Unión Europea ejercen las medicinas no convencionales 160.000 terapeutas no médicos y ¡145.000 médicos de los que 45.000 usan la Homeopatía. Lo que no harían si no les funcionara.

Como obviaron explicar que en nuestro país hay más de 10.000 médicos que recetan hoy productos homeopáticos según dio a conocer públicamente la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria Cantabria (SEMERGEN) durante el seminario Los medicamentos homeopáticos en Atención Primaria: introducción a la Homeopatía que se celebró en la Facultad de Medicina de la Universidad de Cantabria a primeros de 2012. Ante lo que cabe preguntarse si esos médicos son unos incompetentes como parecen dar a entender quienes se burlan de ellos o lo son quienes los critican sin más argumento que la ya cansina cantinela de que la eficacia de la Homeopatía no ha sido científicamente constatada jamás porque a tan falaz argumento hay que responder -una vez más- que sí lo está. Lo reconoce hasta el famoso virólogo francés Luc Montagnier -Premio Nobel de Medicina en 2008- para quien “la Homeopatía es eficaz, está científicamente fundamentada y no se justifican los ataques y burlas de las que es objeto”; así lo reconoció en una entrevista que publicó Science a finales de diciembre de 2010 añadiendo: “No puedo afirmar que la Homeopatía tenga razón en todo pero sí que sus ultradiluciones tienen efectos. Las ultradiluciones de algo no son nada: son las estructuras del agua las que imitan las moléculas originales”. Montagnier reconoció en aquella entrevista que tanto él como otros colegas suyos han comprobado que las señales electromagnéticas de la medicina diluida se transmiten al agua y de ahí sus efectos biológicos. Es más, demostraría posteriormente que el agua en la que ha habido ADN microbiano -aunque sus restos biológicos se eliminen con filtros y el agua sea sumamente diluida- mantiene esa información patógena pudiendo infectar a quien la ingiera e incluso transmitirla a otra agua mediante resonancia; lo que según él es posible porque en ella existen unas nanoestructuras poliméricas capaces de reproducir las señales del ADN original (lea en nuestra web –www.dsalud.com- los reportajes que con los títulos Luc Montagnier: ¡el ADN transmite electromagnéticamente información al agua! y La memoria del agua publicamos en los números 138 y 140 respectivamente).

Y que tenía razón lo demuestra que en los últimos años diferentes equipos de investigadores han constatado en diversas diluciones dinamizadas la presencia de nanopartículas de la misma naturaleza que la sustancia original -vegetal, animal o mineral- habiéndose publicado el último trabajo en International Journal of High Dilution Research. De hecho los estudios realizados en los últimos 5 años muestran una realidad que obliga a replantearse el uso de la constante de Avogrado como medida de lo material ya que el factor de dilución homeopática excede ese número en varios órdenes de magnitud a pesar de lo cual sigue existiendo materia original en las diluciones homeopáticas en forma de nanopartículas. En otras palabras, existen en ellas estructuras nanométricas visibles con la microscopía adecuada.

Decir pues que la Homeopatía carece de fundamentación científica es falso. Otra cosa es que la indudable información que queda registrada en el líquido de una dilución dinamizada pueda traspasarse a las “píldoras homeopáticas” -habitualmente hechas de sacarosa o lactosa- y que los médicos que asesoran a los laboratorios fabricantes acierten con la elección de los principios activos que se supone permiten afrontar una u otra patología. Ambas cosas sí son discutibles. Además el hecho de que algunos productos funcionen clínicamente no avala la eficacia de todos los demás. Va siendo hora pues de que los laboratorios homeopáticos expliquen a fondo las bases de sus productos y en qué basan las alegaciones terapéuticas de cada uno de ellos. Apoyarlo solo en la experiencia y prestigio de sus asesores médicos no es en modo alguno suficiente como ya hemos manifestado en otras ocasiones.