La salud dental no se logra con cepillos, dentífricos y colutorios

Los odontólogos convencionales llevan más de un siglo afirmando que para prevenir las caries y las enfermedades periodontales hay que cepillarse a diario bien los dientes usando dentífricos antimicrobianos y usar colutorios antisépticos pero lo cierto es que haciendo solo eso  no se evita. Es útil porque los restos de comida deben eliminarse pero no porque provoquen caries sino porque pueden pudrirse dando lugar a mal olor y dañar las encías. La verdad es que los dientes son órganos vivos capaces de defenderse por sí mismos de cualquier ataque microbiano si uno se alimenta adecuadamente a fin de garantizar la acción reparadora y remineralizante de la saliva y del fluido que circula por su interior.

Lo explicó de forma amplia nuestro compañero Juan Carlos Mirre en el amplio reportaje que con el título Cómo prevenir y tratar las caries dentales de forma natural apareció en el nº 175 y puede leerse en nuestra web: www.dsalud.com. Pues bien, con el fin de comentarlo de forma más detallada y amplia acaba de publicar en Ediciones I en colaboración con Paula M. Mirre la obra Dientes Sanos, Vida Sana.

Hablamos de una obra divulgativa que explica por qué tanta gente a pesar de cepillarse diariamente los dientes usando dentífricos e incluso colutorios termina teniendo caries y otros problemas odontológicos  aunque usen sofisticados cepillos eléctricos, rotativos y de chorro. Y es que según explican la teoría de la placa dental está obsoleta tras 125 años de vigencia asegurando que no sirve más que para enriquecer a los dentistas y a los laboratorios creadores de toda la parafernalia químico-estética que hoy ocupa metros de estanterías en supermercados y farmacias. Teoría que un numeroso grupo de dentistas encabezado por el Dr. W. Price rechazó ya ¡a principios del siglo XX! tras descubrir que cientos de pueblos del planeta gozan de una excelente dentadura sin usar cepillos de dientes, pasta dentífrica y colutorios cuyos habitantes, de hecho, no han ido jamás a un dentista.

Y es que al igual que el resto de los tejidos del organismo los dientes están vivos y poseen los mismos mecanismos de defensa que cualquier otro órgano. Es más, su función vital está regulada por hormonas que -como la gran mayoría- dependen del centro regulador del hipotálamo. Algo que se sabe desde hace más de 40 años cuando dos destacados endocrinólogos americanos, los doctores Leonora y Steinman, descubrieron que hay un líquido que circula por el interior de los dientes remineralizándolos y protegiéndolos de posibles ataques microbianos de cuya regulación se encargan las hormonas parotídeas.

La obra echa abajo en suma la teoría de que el azúcar ataca la placa dental y eso hace que aparezcan caries y los dientes se dañen y postula que es el exceso de glucosa en sangre lo que inhibe la secreción de hormonas parotídeas sin cuya estimulación el flujo dentinal mineralizador no fluye adecuadamente y es cuando el diente enferma.

El principal problema no está pues en el azúcar que permanece en la boca tras tomar alimentos que lo contengan -que también-.sino en una dieta rica en carbohidratos refinados que el metabolismo transforma rápidamente en glucosa. Es pues la dieta occidental moderna la culpable de las epidemias de obesidad y diabetes pero también de las caries y las enfermedades periodontales; eso y posibles déficits de vitaminas D y K, minerales como el zinc y el yodo y otras sustancias fundamentales que se obtienen ingiriendo simplemente suficientes vegetales. La propia saliva es un complejo fluido que contiene antibióticos, factores de crecimiento, minerales y otras sustancias antiinflamatorias y antioxidantes.

En suma, la salud de los dientes no depende del estado de la placa dental sino de la alimentación, del estado del microbioma general y dental y de no padecer déficits nutricionales. De ahí que la obra deje claro que sin lograr eso cepillarse la dentadura usando dentífricos y enjuagarse la boca con colutorios no sirva para evitar las caries y las enfermedades periodontales.