La sandía regula la tensión y la mejora la circulación

Que la sandía es estupenda –además de sabrosa- por su alto contenido en agua orgánica, fibra y nutrientes (vitaminas A, B6 y C, potasio y licopeno) además de diurética se conocía pero ahora se corrobora que mejora la función arterial al reducir la presión aórtica. Así lo ha constatado un equipo de investigadores integrado por los profesores Arturo Figueroa y Bahram H. Arjmandi de la Universidad Estatal de Florida (EEUU) en un trabajo que acaban de publicar en American Journal of Hypertension tras suministrar durante seis semanas a cuatro hombres y cinco mujeres postmenopáusicas de entre 51 y 57 años seis gramos diarios de un aminoácido extraído de esa fruta: la L-citrulina. "El resultado –declararía Arturo Figueroa- confirma el efecto vasodilatador de la sandía cuyo consumo diario podría evitar la hipertensión, uno de los mayores factores de riesgo de infartos y derrames cerebrales".

Cabe agregar que ya en el 2007 un grupo conjunto de investigadores de la Universidad A&M de Texas, la Universidad de Nevada y la Universidad de Oklahoma dirigido por Julie Collins publicó en Nutrition un artículo explicando que el zumo de sandía es vasodilatador por su contenido en L-citrulina, aminoácido que se convierte en el organismo en otro aminoácido, la L-arginina –mediante la utilización del amoníaco presente en el organismo- cuya presencia da lugar a la formación de óxido nítrico, vasodilatador esencial en la función del endotelio vascular (es decir, que la ingesta de zumo de sandía beneficia también a aquellos pacientes con trastornos metabólicos que producen demasiado amoníaco ya que ayuda a eliminarlo). Según Collins un vaso de zumo de sandía en cada comida durante tres semanas logra un aumento del 18% en la síntesis de óxido nítrico con la consiguiente disminución de la presión sanguínea.

¿Y por qué no utilizar entonces directamente arginina para obtener óxido nítrico? Pues porque quienes lo ingirieron oralmente sufrieron náuseas, diarreas y malestar gastrointestinal (cabe preguntarse si eso sucede también con la L-arginina). No sucede así en cambio en todo caso cuando lo que se ingiere es la L-citrulina. De hecho dividieron a los voluntarios –todos personas sanas- en tres grupos y mientras a los de uno les dieron 780 gramos diarios de zumo de sandía y a los de otro 1.560 los del tercero sirvieron de grupo de control. Pues bien, tres semanas después constataron que el nivel basal de L-arginina en el grupo de control permanecía igual aumentando un 11% entre los que ingirieron 780 gramos y un 22% entre quienes ingirieron el doble (1.560 g). Es más, en este grupo aumentó en un 18% el nivel de ornitina (catabolito de la arginina que se produce en el ciclo del óxido nítrico).

Cabe agregar que otro equipo de científicos de la misma universidad texana –esa vez dirigido por el doctor Bhimu Patil- descubrió que también es útil para tratar la disfunción eréctil –al mejorar la circulación sanguínea- sin efecto secundario alguno.

Ahora bien, la mayor cantidad de L-citrulina no está en la pulpa sino ¡en la corteza de la sandía!, que bien lavada, puede consumirse sin problema.