La siesta es una necesidad biológica

“Echarse una cabezadita” o “dormir la siesta” tras la comida durante 20 minutos no es solo una tradición cultural sino una “necesidad biológica” que responde al ritmo circadiano fisiológico. Así lo aseguran el Dr. Francisco Segarra -de la Clínica Estivill de Barcelona- y Carles Gaig Ventura -Secretario del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la Sociedad Española de Neurología– para quien “ayuda a relajarse, combatir el estrés, mejorar el rendimiento cognitivo y funcionar mejor el resto de la tarde”; es más, hay estudios que determinan que luego se rinde más y se reduce la siniestralidad laboral. Descanso del que se priva a quienes hacen  jornada continuada.  No es en cambio adecuado dormir mucho más tiempo -una o dos horas- ya que ello suele reflejar un problema de somnolencia o un sueño nocturno insuficiente. Según ambos expertos la siesta no sustituye de hecho el sueño nocturno… que no es posible recuperar. “El organismo está diseñado para dormir de noche". Los bebés y los niños pequeños tienen sin embargo ritmos circadianos distintos y de ahí que los primeros necesiten dormitar tras cada ingesta de comida y los que tienen entre 1 y 4-5 años necesiten también más tiempo de siesta y de sueño nocturno.
Invitamos al lector a leer en nuestra web –www.dsalud.com– el artículo que con el título Importancia de la Cronobiología en la salud apareció en el nº 141.