La vacuna contra la gripe no sólo es ineficaz sino contraproducente

 

Aunque las personas medianamente informadas –es decir, una exigua minoría- saben que la vacuna contra la gripe es ineficaz -e incluso contraproducente- las autoridades sanitarias españolas han vuelto a la carga este otoño para que la gente –especialmente los llamados grupos de riesgo- se vacunen. De hecho muchos políticos, médicos, enfermeras y ancianos ya se han vacunado. Es decir, los grupos sociales normalmente más desinformados. Y eso que hay suficiente información como para no hacerlo. Lo demuestra más allá de cualquier duda que el porcentaje de personas que termina sufriendo la gripe tras vacunarse es prácticamente igual al de los que no se vacunan. Se acaba de saber, por ejemplo, que en las últimas dos temporadas de vacunación el número de hospitalizaciones y consultas médicas de los niños estadounidenses vacunados de cinco años o menos no disminuyeron en absoluto. Un dato que ha hecho alegar a los defensores de la vacuna “la poca coincidencia entre la vacuna de la gripe y las cepas circulantes de los dos últimos años ". Es decir, que la vacuna se desarrolló con cepas que no eran las que esos dos años había en el ambiente. Una excusa intolerable que además sólo se creen ellos y los ingenuos. Esta revista ya publicó en el nº 58 (febrero del 2004) una noticia titulada Este año la vacuna contra la gripe es menos eficaz–la tiene en nuestra web-en la que se decía: “La vacuna contra la gripe de este año está siendo menos eficaz que en ocasiones anteriores según han reconocido los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos. ¿Se debe a que los expertos de la OMS que cada año recomiendan qué cepas incluir se han equivocado o, como también se alega, a que los virus experimentan más rápidas mutaciones? ¿O más bien al hecho de que esas vacunas no protegen en realidad de la gripe como afirman sus cada vez más numerosos detractores? Pues todo apunta en este último sentido. Una encuesta efectuada en Estados Unidos entre más de 3.000 trabajadores sanitarios indica que apenas el 14% de las personas que se vacunaron quedaron protegidas. Bueno, en realidad lo que indica esa encuesta es que sólo ese porcentaje no cogió la gripe pero eso no demuestra que se debiera necesariamente a la vacuna”.
Año y medio después -en noviembre del 2005- publicamos en el nº 77 otra noticia con el antetítulo Siguen buscando –sin lograrlo- una vacuna eficaz que se titulaba: Secuencian los genomas de 209 variedades del virus de la gripe. Y en ella decíamos: ”Un equipo del Instituto para la Investigación Genómica (TIGR)coordinado por Elodie Ghedin -Directora del Laboratorio de Genómica Viral del mismo- ha conseguido secuenciar los genomas de las 209 variedades del virus de la gripe que se conocen lo que –dicen- permitirá conocer su evolución en el pasado y cómo hacerse una idea de sus patrones de transmisión entre hombres y animales así como prever sus posibles mutaciones en el futuro. Los propios expertos admiten que el virus de la gripe muta constantemente y la vacuna de un año es inútil al siguiente por lo que es un equipo de expertos el que se encarga en febrero del año anterior de decidir qué cepas se utilizarán en la siguiente campaña de vacunación. Por tanto, vacunarse de la gripe es en realidad como jugar a la lotería. En otras palabras, las vacunas para la gripe normalmente no sirven más que para engordar las cuentas de las multinacionales que las fabrican, no para prevenir el contagio. Y basta hablar con quienes se han vacunado en años anteriores para corroborarlo. Claro que la coartada es perfecta: siempre puede alegarse que no ha habido suerte en la elección de las cepas, que en otros sí ha funcionado… o que el virus ha vuelto a mutar. Y como la gente en general es de una ingenuidad pasmosa se lo cree porque además la mayoría de los periodistas, ignorantes en temas de salud y mayoritariamente carentes de capacidad crítica, hacen el caldo gordo desde sus medios a quienes ya venden fármacos para todo. Quizás por eso uno de los autores de este trabajo –publicado en NatureSteven L. Salzberg, director del Centro de Bioinformática y Biología Molecular de la Universidadde Maryland, asegura ahora que con esta secuenciación será más fácil saber qué cepas están circulando, cuáles son más peligrosas y tener datos más fiables para “predecir qué tipos de virus predominarán la temporada siguiente"y elegir la vacuna adecuada. Vale, pues el día en que nos garanticen haber logrado una vacuna realmente eficaz para la próxima gripe –lo que a día de hoy no ha ocurrido jamás- hablaremos. De momento nosotros nos negamos a vacunarnos porque toda vacuna tiene riesgos”.
Cabe agregar que en un reportaje anterior publicado en el nº 66 (noviembre del 2004) y titulado Cómo prevenir catarros y gripes explicábamos: Los catarros y las gripes son en invierno el pan nuestro de cada día. De hecho causan más consultas médicas que cualquier otra dolencia. Las estadísticas indican que sólo en España se producen 2,1 catarros anuales por persona y la revista Timeha publicado un informe en el que se afirma que durante su vida una persona que viva 75 años llega a padecer unos 200 catarros y gripes. Claro que eso sólo ocurre cuando nuestro sistema inmune se encuentra debilitado. Porque como bien dijera Antoine Bechamp” l microbio no es nada. ¡El terreno lo es todo!”En otras palabras, si nuestro cuerpo está intoxicado, nos alimentamos mal y no hacemos ejercicio el sistema inmune sucumbirá más fácilmente al ataque de los virus y otros microbios. De ahí que mantener un organismo desintoxicado y un sistema inmune sano y fuerte sea la manera más efectiva de evitar las infecciones. Porque las actuales vacunas contra la gripe son un auténtico fiasco”.
Y por si lo dicho fuera poco vamos a recordar parte del final del Editorial que nuestro director dedicó en el ya mencionado nº 77 al sinsentido de la vacuna de la gripe aviar en el que recordaba de paso la decisión de la ex ministra de Sanidad y Consumo, Ana Pastor, de comprar ¡dos millones de vacunas contra la viruela! porque según ella había riesgo de que Sadam Hussein nos soltase una de las innumerables armas biológicas que tenía en su arsenal secreto, entre ellas el virus de la viruela. José Antonio Campoy decía ya entonces: ”¡Vaya negocio el de meter miedo! ¡Y vaya negocio redondo el de las vacunas! Verán: piensen en cualquier enfermedad contagiosa. Ahora miren los datos estadísticos y apunten cuántas personas se contagian en el mundo cada año contrayéndola. Pongamos que se contagia un 5% de la población. ¿Vale? Pues ahora “cree” usted una vacuna con ajito y cebolla, añádale unos cuantos trozos de ADN del virus responsable a fin de disimular y aunque eso no sirva para nada organice una rueda de prensa y contrate a algún “científico” para que anuncie a bombo y platillo que ha encontrado usted una vacuna cuya efectividad es ¡del 95%! Total, ese porcentaje ya lo tiene usted asegurado porque el contagio previsto será del 5%… ¿Va el lector entendiendo?”
No tenemos pues que repetirlo. Son las ventajas de tener nuestra propia web y la de mantener en ella toda la información publicada año tras año. Y ahora, si quiere, vacúnese. Y vacune a sus hijos o padres ancianos. Si tiene suerte hasta puede que la vacuna lleve las cepas de los virus que este año nos van a “atacar”. Quizás los científicos que las seleccionan hayan comprado esta vez una bola de cristal de más calidad para hacer sus adivinanzas.