La vacuna de la polio causó numerosos casos de cáncer

Muy diversos investigadores y científicos han sostenido durante décadas que el virus SV40 que contaminó numerosos lotes de la vacuna de la polio comercializada entre 1955 y 1963 – se usaron en ellas células renales infectadas del mono rhesus- pudo ser causa de numerosos casos de cáncer. Pues bien, según varias conocidas webs del mundo de la salud alternativa -realfarmacy, naturalnews, sv40foundation y science.naturalnews– los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos lo reconocieron finalmente el pasado 11 de julio en su propia web. La noticia se titulaba Cancer, Simian Virus 40 (SV40) and Polio Vaccines Fact Sheet (Datos sobre la vacuna de la polio. El virus de simio 40 (SV40) y el cáncer) y en ella se afirmaba que “más de 98 millones de americanos recibieron una o más dosis de la vacuna de la polio entre 1955 y 1963, período durante el cual una parte de la vacuna fue contaminada con el virus SV40. Se estima que entre 10 y 30 millones de norteamericanos podrían haber recibido dosis de la vacuna contaminada con SV40”. Pues bien, las citadas web aseguran que a las pocas horas de publicarse la noticia fue retirada sin explicación alguna.
¿Y qué se reconocía en ella? Pues según aseveran que a partir de 1950 se empezaron a utilizar células de riñón de mono para elaborar la vacuna de la polio que comercialmente se llevó al mercado en 1955 siendo en 1960 cuando se descubriría que buena parte de ellas estaban contaminadas con el virus SV40 por lo que un año después el Gobierno federal prohibiría que se siguieran fabricando pero no obligó a la destrucción de las cepas contaminadas ni a retirar los lotes fabricados lo que permite inferir que se terminaron administrando a millones de personas. Meses después -en 1962- se publicarían los resultados de los experimentos que en 1959 había iniciado el Dr. Bernice Eddy -de la División de Productos Biológicos del Instituto Nacional de Salud- y éstos confirmarían que el SV40 provoca cáncer en hámsters. El mismo año investigadores de la Universidad de Harvard lo confirmaban agregando que el virus también canceriza in vitro células renales humanas. Lo vergonzoso es que entre 1960 y 1963 numerosos científicos plantearon soluciones para mejorar la detección del virus y neutralizarlo pero fueron ignorados por los fabricantes y la Administración.
Ya en 2002 los doctores A. F. Gazdar, J. S. Butel y M. Carbone publicaron en Natural Review Cancer un trabajo titulado SV40 and human tumours: myth, association or causality? (SV40 y tumores humanos: mito, asociación o casualidad)– en el que pedían que fuera considerado cancerígeno. “A nuestro juicio el SV40 debe incluirse en la lista de carcinógenos del grupo 2A; es decir, entre los considerados probablemente cancerígenos para los humanos". Y en 2011 se publicaría en Experte Review of Respiratory Medicine un nuevo trabajo en el que se reconoce que produce en hamsters mesoteliomas, linfomas, tumores óseos, sarcomas y tumores cerebrales. “Parece poco probable –se dice en él- que la infección por SV40 sea por sí sola suficiente para provocar malignidad en humanos pues no hubo una epidemia de cáncer tras la administración de las vacunas SV40 contaminadas pero sí parece posible que actúe como cofactor en la patogénesis de algunos tumores. Experimentos in vitro y en animales que muestran co-carcinogenicidad entre el SV40 y el asbestos apoyan esta hipótesis”. Sin comentarios.