La vacuna neumocócica, en entredicho

 

La vacuna neumocócica está de nuevo en entredicho. Y no es de extrañar porque, según diversos expertos, la FDA la aprobó en Estados Unidos en febrero del 2000 sin suficientes estudios sobre su seguridad y sin constatar los posibles efectos secundarios a medio y largo plazo. Lo que no obsta para que sea una vacuna, encima, cara. Quienes las comercializan dicen que “la mayoría” de las reacciones infantiles comprobadas han sido leves pero la verdad es que se ha informado de fiebre alta, convulsiones, alergias, irritabilidad, erupciones, urticaria, vasodilatación, vómitos repetidos, ataxia (descoordinación motora), alteración del sistema inmune, trombocitopenia, dificultades para caminar y alteraciones hematológicas. Es más, han provocado ya al menos 14 reacciones anafilácticas y 117 muertes. Y reacciones secundarias graves en el 14,6% de los más de 4.000 casos negativos conocidos. Dándose el mayor porcentaje –un 27,3%- entre los bebés menores de seis meses. En definitiva, que no haya sido aun retirada del mercado es una auténtica vergüenza. Claro que la mayor parte de las vacunas tiene un porcentaje de efectos secundarios similar.
Decida ahora el lector si le compensa poner en juego la vida de su hijo permitiendo que se la pongan.