La vitamina D reduce la mortalidad cardiovascular, infecciosa y tumoral entre los enfermos renales

 

Dar metabolitos activos de vitamina D oralmente a los enfermos renales reduce entre el 40 y el 45% la mortalidad cardiovascular, infecciosa y tumoral según una investigación coordinada por el Dr. Jorge Cannata -jefe del servicio de Metabolismo Óseo y Mineral del Hospital Central de Asturias- que se acaba de publicar en Kidney Internacional y recoge el resultado del trabajo de 1.500 investigadores distribuidos en 183 centros de seis países que durante cuatro años estudiaron los casos de 16.000 pacientes en diálisis. Asimismo se comprobó que bastan pequeñas dosis de vitamina D para reducir la inflamación.
Hasta ahora la vitamina D -y sus derivados- se empleaba fundamentalmente para tratar alteraciones del metabolismo óseo pero en los últimos años se ha sabido que no se trata propiamente de una vitamina sino de un complejo hormonal que interviene también en funciones relacionadas con el corazón, los vasos sanguíneos e, incluso, el sistema inmune ayudando a controlar las infecciones y afrontar el cáncer.
En suma, un nuevo varapalo para quienes se empeñan en hacer el juego a la industria farmacéutica intentando hacer creer a enfermos y profesionales de la salud que las vitaminas y minerales no ayudan a recuperar la salud financiando investigaciones que así lo hagan pensar porque las dosis que se dan en ellas son terapéuticamente ridículas. Es como si usted estuviera muerto de sed, le dieran unas gotas de agua, reclamara entonces desesperadamente más y ellos dijeran: ¿Lo ven? ¡El agua no quita la sed!
Patético.