La vitamina E sintética puede ser peligrosa

La posibilidad de que la vitamina E sintética fabricada por la industria sea peligrosa es al parecer real pues entre quienes la tomaron con motivo del conocido Estudio SELECT hubo un 17% más de casos de cáncer de próstata que entre quienes ingirieron un placebo. Así se dio a conocer en un artículo aparecido en JAMA –siglas de Journal of the American Medical Association, órgano de la Asociación Médica Americana– el pasado mes de octubre de 2011.
El llamado Estudio SELECT fue una investigación financiada por el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) y otros organismos dependientes de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos efectuada con 35.533 hombres de 427 centros -de más de 50 años si eran afroamericanos y de más 55 si no lo eran, todos ellos estadounidenses, canadienses y portorriqueños- cuyo fin era comprobar si la ingesta de selenio y vitamina E, tomadas juntas o por separado, prevenía el cáncer de próstata. Y los resultados -publicados en diciembre de 2008 en JAMA- indicaron que ni ayudaba ni perjudicaba. Sin embargo esta nueva revisión indica que entre quienes sólo ingirieron vitamina E –sintética– los casos de cánceres de próstata fueron significativamente superiores.
Nada que objetar al dato pero nosotros debemos puntualizar dos cosas que ya explicamos en su día en una respuesta de la sección deCartas: la primera es que ya hemos dicho muchas veces que las vitaminas sintéticas no sólo no tienen los mismos efectos beneficiosos que las naturales sino que pueden ser perjudiciales. Aunque la industria lo siga negando. La segunda es que para saber si realmente es útil o no una vitamina es fundamental la dosis. Y resulta ridículo alegar que algo no funciona si desde el principio la dosis terapéutica que va a darse a los voluntarios es ridícula. Y en el caso del Estudio SELECT se dieron dosis diarias de 200 microgramos de selenio (concretamente L-selenometionina) y 400 IU de vitamina E (concretamente Acetato rac-α-tocoferol sintético).
La verdad es que la vitamina E natural en su forma biológicamente activa de D-alfa-tocoferol -presente en los aceites vegetales, pipas de girasol, cereales completos, alubias de soja, tomates, germen de trigo, espinacas, brécol, coles de bruselas y huevos- es uno de los antioxidantes más potentes que existen y retarda el envejecimiento celular, protege de la oxidación a otras vitaminas como la C o el complejo B, alivia la fatiga, mejora la respuesta inmune, incrementa los niveles del llamado colesterol bueno (HDL) en sangre, facilita la acción de la insulina, es ligeramente diurética -por lo que se puede utilizar como coadyuvante para tratar la hipertensión- y protege a los glóbulos rojos frente a elementos tóxicos. Es más, está demostrado que facilita la acción anticancerígenadel selenio cuando se encuentra presente durante las fases de promoción o proliferación.
Lo dijimos en su día: ¡hasta Luc Montagnier recomienda suplementos de vitamina E a quienes se diagnostica de SIDA! Y pacientes sometidos a quimioterapia que han recibido suplementos de vitamina E natural antes de recibir el tratamiento no sufren la pérdida de cabello. Además son muchos los trabajos que implican a esta vitamina en la prevención y tratamiento de numerosas enfermedades de carácter degenerativo. Hasta se ha probado que dosis elevadas de vitamina E natural disminuyen la progresión del alzheimer (New England Journal of Medicine, 1997) y por ello la Sociedad Americana de Psiquiatría (AAP) recomienda su uso para tratar ésa y otras patologías mentales. Pero donde la vitamina E juega su papel más importante es frente a la patología coronaria ya que mejora la capacidad de resistencia cardiaca y la permeabilidad capilar dañada, ayuda a la recuperación del infarto minimizando la muerte del tejido como consecuencia de la falta de oxígeno reduciendo así la amplitud de la zona cicatrizada y reduce el grado de ateroesclerosis en las arterias coronarias.
Lo más chocante de todo es que en el propio Journal of National Cancer Institute de marzo de 1998 se publicó un trabajo según el cual la vitamina E parece disminuir el cáncer de próstata ¡en un 32%!
¿Sin efectos secundarios? Pues no. Algunos sí tiene. Se sabe que su ingesta por personas con hipertensión puede aumentarla inicialmente aunque después se convierte en elemento regulador. Quienes no deben ingerir suplementos de vitamina E son las personas con enfermedades reumáticas crónicas del corazón ya que dosis altas en esos casos pueden acarrear graves consecuencias. Cabe agregar que en algunas personas dosis muy elevadas -como las utilizadas terapéuticamente en Nutrición Ortomolecular- pueden asimismo provocar molestias como náuseas, ligeras diarreas y debilidad muscular.
En suma, el Estudio SELECT se planteó mal desde el principio y por eso sigue sin poderse afirmar si la ingesta de selenio y vitamina E naturales, solas o combinadas, ayudan en casos de cáncer. Lo que sí ha servido es para constatar que la vitamina E sintética que fabrica la industria sí puede ser significativamente peligrosa.