Lamentable “documento de consenso” sobre la Sensibilidad Química Múltiple

El pasado 30 de noviembre la ex Ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad Leire Pajín dio a conocer el que se presentó como “primer documento de consenso realizado en Europa sobre la Sensibilidad Química Múltiple (SQM)” en el que se supone se recoge “toda la evidencia científica disponible hasta el momento”. Basta leerlo para saber que se trata de una falacia. Coordinado por el Observatorio de Salud de las Mujeres -¿a qué feminista trasnochada se le ocurrió encargar el trabajo a tal organismo como si esta patología no afectara también a los varones?- de la Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud en su elaboración participaron la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, la Asociación Española de Toxicología, la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Instituto de Salud Carlos III,Guía Salud y distintos “expertos” en la materia argumentándose en él que son muchas las lagunas existentes sobre las causas del síndrome, su origen y los mecanismos de acción siendo eso lo que ha “dificultado el desarrollo de una base clínica científica que permita su diagnóstico y tratamiento”.
Estructurado en tres partes en la primera se recogen los objetivos y metodología de elaboración, búsqueda y revisión de la evidencia así como herramientas y método para el consenso, en la segunda se analizan las características del síndrome (síntomas, etiopatogenia, comportamiento epidemiológico, manifestaciones y abordaje clínico y terapéutico, etc.) y en la tercera se recogen las conclusiones del documento y las recomendaciones respecto al diagnóstico, tratamiento e investigación de la patología así como a la formación de profesionales y los sistemas de información sanitaria. Explicando que se considerará afecta de Sensibilidad Química Múltiple (SQM) a “la persona que con la exposición a agentes químicos ambientales diversos a bajos niveles presenta síntomas reproducibles y recurrentes que implican a varios órganos y sistemas pudiendo mejorar su estado cuando los supuestos agentes causantes son eliminados o se evita la exposición a ellos”.
Es decir, el documento empieza ya hablando de “supuestos agentes” y de que evitarlos quizás pudiera evitar los síntomas agregando luego que hay consenso sobre que la patología no tiene tratamiento específico ya que se desconoce su etiopatogenia -se sugiere un origen multifactorial- y no hay “evidencia científica” de la eficacia de los actuales tratamientos, sean o no farmacológicos. Obviamente los auténticos expertos en esta patología –que por supuesto no fueron invitados a participar en su elaboración- están “decepcionados” y “desilusionados” con él.
Los miembros de la Fundación Alborada, por ejemplo, lo consideran“un documento incompleto y desilusionante plagado de contradicciones” añadiendo: “Desde Alborada -fundación creada para ayudar a personas con enfermedades emergentes como la SQM mediante la Medicina Ambiental en España- manifestamos nuestra preocupación porque se concluye que no existen tratamientos para la SQM dignos de mencionarse obviando la experiencia clínica con más de 100.000 pacientes en el Centro de Salud Ambiental del doctor William Rea en Dallas (Estados Unidos), en el Breakspear Hospital de Londres que dirige la doctora Jean Monro, en la Academia Europea de Medicina Ambiental de Alemania dirigida por el doctor Peter Ohnsorge o en la propia Fundación Alborada por la doctora Pilar Muñoz-Calero. ¿Cómo puede negar ese documento la existencia de unas 100.000 personas que han sido tratadas con éxito -con índices contrastados de recuperación de entre el 80% y el 90%- mediante la Medicina Ambiental que practican las citadas personas en las clínicas mencionadas, entre otras muchas? (…) El propio Consejo de Europa, en su acuerdo nº 11788 de 20 de enero de 2009, reconoce la existencia de tratamientos de Medicina Ambiental y pide a las Administraciones públicas que sufraguen los gastos de los tratamientos”.
En fin, un nuevo fiasco de un sistema sanitario tan obsoleto como lleno de incompetentes y plagado de decisiones interesadas.