Las crucíferas ¡también protegen de la radiación!

El Diindolilmetano (DIM), principio activo que aparece con la digestión del 3,3 indol-3-carbinol presente en las crucíferas –brécol, col, coliflor, col rizada, col lombarda, repollo, coles de Bruselas, etc.- ¡protege de la radiación! Hasta en los tratamientos de Radioterapia. Al menos así lo asevera un equipo de investigación de la Universidad Georgetown de Washington (EEUU) dirigido por el Dr. Eliot Rosen -profesor de Oncología, Bioquímica, Biología celular y molecular y Medicina Radiológica- en un trabajo recientemente publicado en Proceedings, órgano de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.
Los investigadores sometieron a diario durante dos semanas a un grupo de ratas a dosis letales de radiación gamma diez minutos después de inyectarlas Diindolilmetano y según afirman “el resultado fue impresionante: mientras todas las ratas no tratadas murieron más de la mitad de las tratadas seguían vivas un mes después”. Es más, constataron que el DIM las protegía aunque la primera inyección se administrara 24 horas antes o 24 horas después de irradiarlas. La cantidad en sangre de células rojas, blancas y plaquetas de los ratones irradiados y tratados había disminuido en bastante menor cantidad que en los no tratados.
Hasta ahora se había constatado que esta sustancia es anticancerígena -su capacidad para inhibir el crecimiento de tumores se conoce desde 1978- y de hecho el propio Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos está haciendo ensayos clínicos para corroborar su eficacia en distintos “tipos” de cáncer.
De hecho se sabe ya que en los varones de cierta edad evita la aceleración del metabolismo de la testosterona y su transformación en estrógenos mejorando el funcionamiento de la próstata y reduciendo las necesidades nocturnas de orinar. Asimismo se utiliza con éxito para tratar la Papilomatosis Respiratoria Recurrente (PRR), enfermedad rara que cursa con tumores en el tracto respiratorio superior y que se achacan al virus del papiloma humano. Igualmente se sabe que previene la aparición de neoplasias hormono-dependientes (como los tumores malignos de mama, útero y próstata). Es más, en un estudio con células de cáncer de mama efectuado en 1999 se constató que bloquea los receptores de estrógenos en ausencia de estradiol, inhibe el crecimiento de células de cáncer estrógeno-dependiente e incluso provoca su apoptosis.
Ya en octubre de 2006 dimos a conocer en el reportaje El jengibre induce la muerte de las células cancerosas que apareció en el nº 87 -puede leerlo en nuestra web: www.dsalud.com– que según un estudio del Instituto de Investigación Hormonal de Nueva York el 3,3 diindolilmetano inhibe –al menos in vitro- la proliferación de las células cancerosas y acelera el metabolismo de los estrógenos impidiendo que pueda ser utilizado por ellas. Y otra investigación de la Universidad de California publicada en Journal of Biological Chemistry que inhibe el crecimiento del cáncer de próstata (las células cancerosas tratadas crecieron un 70% menos que las del mismo tipo de tumor que no recibieron el tratamiento).
Ahora bien, quede claro que las propiedades de las crucíferas se deben a dos de sus principios activos: el diindolilmetano y el sulforafano (a éste acabamos de dedicarle precisamente un artículo completo en el nº 165 con el título El sulforafano, mucho más que un potente anticancerígeno).