Las embarazadas no deben ingerir alimentos tratados con organofosforados 

Nadie debería ingerir alimentos tratados con organofosforados -como el clorpirifós y el diazinon– y mucho menos las embarazadas porque pueden dar a luz niños con menor cociente intelectual. Así lo indica un reciente estudio efectuado en la Escuela de Medicina Mount Sinaí de Nueva York que acaba de publicarse en Environmental Health Perspectives tras analizar la orina de más de 400 mujeres que estaban en los últimos tres meses de embarazo y luego estudiar a sus hijos cuando tenían 1, 2 y entre 6 y 9 años. El peligro de los organofosforados fue igualmente denunciado por otro grupo de investigadores de la Universidad de California tras estudiar a 327 niños de 7 años y por un tercero del Centro de Salud Ambiental de la Universidad de Columbia.
Lo inconcebible es que a día de hoy los organofosforados sigan siendo legales. Especialmente en España donde uno de ellos fue la causa real del llamado Síndrome Tóxico que se achacó al aceite de colza, lo que hemos denunciado ya en varias ocasiones.