Las empresas alimentarias se plantean dejar de usar envases con bisfenol A

El gigante empresarial estadounidense ConAgra Foods -con más de una treintena de marcas conocidas- comunicó el pasado verano que va a dejar de utilizar envases con bisfenol A uniéndose así a la iniciativa anunciada por otras multinacionales como Nestlé, Heinz y General Mills.  El bisfenol A forma parte de los plásticos de policarbonato utilizados por la industria en muchos productos, entre ellos envases de comidas y bebidas -por ejemplo en las botellas de agua y refrescos, en los biberones, en los chupetes y tetinas o en el revestimiento interior de las latas- pero también en los discos compactos, en equipos de seguridad y en numerosos productos sanitarios.

La Fundación Vivo Sano –que en febrero de 2013 puso en marcha una iniciativa para que en España se prohíba el uso del bisfenol A en todo producto que esté en contacto con alimentos- realizó recientemente una encuesta sobre su uso dirigiéndose a 101 firmas para saber su opinión pero sólo contestaron 28 lo que a juicio de esa entidad demuestra que "la opacidad sigue dominando entre buena parte de la industria". Pudieron en cualquier caso comprobar que el 60% de las que contestaron han decidido ya eliminar sus envases con bisfenol A.

La iniciativa de la Fundación Vivo Sano se apoyó en 2013 en un amplio informe de 76 páginas elaborado por el director de Hogar sin tóxicos, Carlos de Prada -a quien entrevistamos en este mismo número-, que contaba con el aval de Nicolás Olea -catedrático en la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada y miembro del comité de expertos de la Unión Europea sobre disruptores endocrinos en utensilios y prácticas médicas- que recogía la documentación científica disponible sobre los negativos efectos del bisfenol A en el sistema hormonal. “Se trata de un potente disruptor endocrino -explicaría en él Nicolás Olea- que actúa incluso a dosis muy bajas y está asociado a diabetes, obesidad, infertilidad, cánceres de mama y próstata, problemas cardiovasculares, alteraciones en el desarrollo neurológico y cerebral y trastornos del comportamiento, entre otras patologías. Y llega a nuestro organismo a través de los plásticos y resinas con las que se elaboran los envases de alimentos, las botellas de policarbonato y las latas de conserva. Por eso todos tenemos ya bisfenol A en sangre cuando no debería ser así”. Olea denunciaría luego que “hay cientos de estudios que alertan del problema desde hace décadas; nuestro grupo de trabajo ya documentó en 1995 cómo las células tumorales proliferan en contacto con el bisfenol A proveniente ¡del líquido de cobertura de las latas de conserva!”.

Hasta aquí la noticia. Nosotros recordamos a nuestros lectores que venimos alertando del peligro del bisfenol A desde hace años. Puede comprobarlo leyendo en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos que con los títulos ¿Podrá la industria química seguir contaminándonos impunemente?, Potencial peligro de biberones, chupetes, tetinas, botellas y otros productos de uso masivo, El enorme peligro de algunos envases de plástico e Injustificable intoxicación masiva de los niños publicamos en los números 63, 112, 131 y 136 respectivamente así como las noticias que sobre el tema aparecieron en los números 50, 109 y 130.