Las pruebas radiológicas son de alto riesgo y, sin embargo, se les oculta a los pacientes

 

Eugenio Picano, cardiólogo del Instituto de Fisiología Clínica de Pisa (Italia), acaba de publicar un artículo en el British Medical Journal denunciando la falta de información sobre los riesgos de cáncer a largo plazo que tienen pruebas radiológicas como las radioscopias, las gammagrafía o las tomografías computerizadas. Para Picano la escasa percepción que tiene el enfermo de esos riesgos se debe, en primer lugar, a los radiólogos que no informan suficientemente a sus pacientes; en segundo lugar, al hecho de que cuando esa información se ofrece se transmite la falsa idea de que la irradiación de una gammagrafía es similar a la de una radiografía simple cuando la dosis de la primera es muchísimo mayor. Y en tercer lugar, al lenguaje que se emplea que no es fácilmente comprensible por los no especialistas. De hecho, que las dosis de radiación son tan altas lo ignora incluso la mayoría de los médicos, Y para que el lector se haga una idea de la gravedad de¡ asunto le diremos que la dosis de radiación que se recibe con una gammagrafla pulmonar, por ejemplo, equivale a 50 radiograflas de tórax. Y si se trata de una gammagrafía con tallo la radiación es equivalente ya ¡a 1.000 radiograflas corrientes! Lo que implica someterse a un riesgo de contraer cáncer bastante alto. Téngalo en cuenta antes de aceptar someterse a una prueba de este tipo.