Limitan la influencia de la industria en la “formación” de los médicos

En esta revista hemos denunciado varias veces que la “formación” de los médicos es fundamentalmente farmacológica porque quienes deciden hoy lo que es médicamente “válido” y tiene pedigrí “científico” son las multinacionales de la industria farmacéutica que controlan el negocio de la enfermedad.
Pues bien, por fin alguien ha decidido intentar controlar esta situación. Nos referimos al Consejo de Acreditación para la Formación Médica Continuada (ACCME en inglés), organismo que en Estados Unidos supervisa este tipo de actos y que ha elaborado unas directrices más estrictas a fin de combatir el peso de la industria del medicamento en la “formación” de los médicos. Estos cursos son muy frecuentes en ese país porque en la mayoría de los estados los médicos deben obligatoriamente asistir a ellos para renovar sus licencias. De hecho, en el año 2001 el sector del medicamento destinó 729 millones de dólares a este tipo de “conferencias”.
Para la ACCME, las nuevas reglas son “un paso”para “intentar  mantener la separación entre los intereses económicos y el contenido de la formación médica continuada”.A partir de ahora, por ejemplo, los miembros de una empresa farmacéutica podrán “impartir” en Estados Unidos un “curso” sobre los mecanismos de acción de su medicamento pero no un simposio sobre las aplicaciones clínicas del fármaco.
Y a partir de ahora, para evitar los “sesgos comerciales”, cuando se mencionen nombres de fármacos deberán mencionarse los de varias compañías y no uno solo. Y lo más importante: las farmacéuticas que tengan intereses comerciales en un área terapéutica determinada no podrán dar información sobre la misma.
También se privará a las farmacéuticas de una práctica muy frecuente: que sus representantes “dejen” materiales educativos sobre determinados cursos (monografías, CDs, claves para acceder a páginas 'web'…) durante la visita médica.
ACCME entiende, en suma, que “las promociones de productos no son parte del curso de formación continuada” y deben de ser identificadas como tales. Es decir, que la publicidad de las compañías deberá ir por su lado y los cursos de formación por otro.
Ya era hora. Veremos cuándo en España se adoptas medidas similares.