Los aceites esenciales de orégano y tomillo son bactericidas y fungicidas

 

Que los aceites esenciales de orégano y tomillo son bactericidas y fungicidas ya se sabía pero ahora lo ha vuelto a constatar un equipo de la Universidad de Gante (Bélgica) explicando que ello se debe a la presencia en ambas plantas de dos fenoles volátiles monoterpénicos: el timol y el carvacrol. Los expertos –cuyo trabajo publicó en febrero pasado Food Microbiology- constataron su eficacia probando su capacidad para eliminar los especímenes de Shigella, bacterias responsables –entre otros problemas- del mal olor de los pies.
También constaron que el aceite esencial de tomillo es especialmente útil tanto en casos de infección urinaria y de la cavidad bucofaríngea como en el lavado de heridas. Asimismo comprobaron que es expectorante y provoca la fluidificación de las secreciones bronquiales favoreciendo su posterior eliminación. Y que el extracto acuoso de tomillo inhibe de forma significativa el crecimiento de la Helicobacter pylori –al menos in vitro- además de proteger la mucosa gástrica.
Cabe añadir que los aceites de orégano y tomillo se consideran desde hace siglos digestivos, carminativos, coleréticos, espasmolíticos, expectorantes, antisépticos tónicos y diurético. Y a nivel externo analgésicos, cicatrizantes, antisépticos y antifúngicos. También se asegura que ayudan a expulsar parásitos intestinales y tienen efectos antiespasmódicos. Y en China se emplean en casos de fiebres, vómitos, diarreas, ictericia y otros problemas de la piel.