Los ataques epilépticos pueden superarse con la Dieta Cetogénica

 

La Dieta Cetogénica -que básicamente consiste en hacer primero un ayuno corto para provocar un estado de cetosis y luego restringir drásticamente los carbohidratos- fue propuesta como tratamiento de la epilepsia por primera vez en 1921 y se utilizó ampliamente hasta la década de los cincuenta del pasado siglo XX cuando se abandonó para sustituirla por fármacos pero algunos médicos empezaron a recuperarla hace quince años y desde entonces existen incluso centros dietéticos especializados para epilépticos que la recomiendan con una eficacia incontestable. Y funciona independientemente del sexo, la edad y el tipo de crisis aunque sus resultados sean más notables en las llamadas crisis atónicas, mioclónicas y las ausencias atípicas. Eso sí, los médicos han elaborado ya dos variantes: la Dieta Cetogénica de Triglicéridos de Cadena Media  y la Dieta Cetogénica MCT Modificada. La dificultad es que cada alimento debe ser pesado en todos los casos de forma rigurosa y por eso los médicos sólo la recomiendan para niños ya que los adultos son más difíciles con convencer a la hora de seguir una dieta estricta cuyos alimentos hay que pesar al gramo. La que se utiliza actualmente en el Neurological Institute de Nueva York y en el John Hopkins Pediatric Epilepsy Center es en todo caso la clásica, es decir, la Dieta Cetogénica con Ácidos Grasos de Cadena Larga. De hecho muchos de los estudios que demostraron su eficacia –efectuados por John Freeman y Eileen Vining- tuvieron lugar en ese centro a mediados de la década de los 90.
Pues bien, todas ellas generan abundantes cuerpos cetónicos y aunque se restringe el consumo de azúcar y carbohidratos se ha constatado que la concentración de glucosa en el cerebro sigue siendo adecuada. La razón no está aclarada pero parece que la cetosis produce efectos gabamiméticos debido a las similitudes estructurales entre el GABA, el beta hidroxibutírico y el acetoacetato. Los expertos piensan que el aumento de las reservas de energía producido por el tejido cerebral cetogénico podría ser el factor más importante en el aumento de la estabilidad neuronal y, por ende, de la resistencia a las convulsiones.
Ahora bien, el alto contenido en grasas de esos tres modelos de dietas cetógenicas exige la ingesta diaria de suplementos con vitaminas hidrosolubles del complejo B, vitamina C, carnitina y calcio.
Pues bien, un nuevo estudio dirigido por Eric H. Kossoff en el John Hopkins Hospital que publicó en febrero la revista Epilepsia con 30 adultos epilépticos de entre 18 y 53 años que habían sido tratados sin éxito con fármacos y tenían un promedio de diez crisis epilépticas a la semana han sido tratados con éxito con la Dieta Cetogénica.
Hasta aquí la noticia. Nosotros volvemos a reiterar que se obtienen prácticamente los mismos resultados siguiendo La Dieta Definitiva y restringiendo algo el consumo de frutas. Sin pesar las comidas y comiendo la cantidad que se desee.