Los ácidos grasos omega-3, eficaces en el cáncer de hígado

 

Dos ácidos grasos de la serie omega-3 presentes en altos porcentajes en el aceite de pescado, en las semillas y en algunos frutos secos -el ácido docosahexanoico (DHA) y el eicosapentanoico (EPA)- parecen ser útiles en la prevención y tratamiento del cáncer de hígado. Así lo indica un reciente estudio realizado en la Universidad de Pittsburg que acaba de darse a conocer en la reunión anual de la Sociedad Americana de Investigación del Cáncer en Washington (EEUU). Según el estudio ambos ácidos grasos no sólo evitan que proliferen las células cancerosas sino que inducen a su apoptosis o suicidio. No parece en cambio tener esa misma eficacia el ácido araquidónico de la serie omega-6, también estudiado. Es más, el tratamiento con DHA y EPA también reduce los niveles de una proteína conocida como betacatenina cuyos altos niveles se han ligado al desarrollo de varios tumores. Asimismo se ha comprobado que el DHA induce la escisión de una enzima del núcleo celular conocida como polimerasa o PARP que ayuda a reparar los daños del ADN.
La eficacia de los mencionados ácidos grasos de la serie omega-3 se ha demostrado tanto en hepatocarcinomas como en células tumorales de colangiocarcinoma, forma particularmente agresiva de cáncer hepático que aparece en los conductos que portan la bilis.