Los gusanos-milagro

 

Ver gusanos en una herida es un espectáculo desagradable. Sin embargo, se ha descubierto que tienen efectos muy beneficiosos en las heridas pues contribuyen a eliminar los tejidos muertos, matar las bacterias y fomentar la cicatrización. Esto ha hecho que los gusanos se utilicen cada vez más como elemento terapéutico.
Pues bien, científicos de la Universidad de Nottingham están analizando ahora las secreciones complejas que producen los gusanos para disolver lo que comen, matar las bacterias y cicatrizar las heridas. Los medicamentos derivados de estos estudios podrían utilizarse en heridas a las que no llegan los gusanos y, por supuesto, sustituirlos en las heridas abiertas.
El uso de gusanos como elementos terapéuticos no es nuevo. Hay pruebas de que los aborígenes de Australia, los habitantes de las colinas de Birmania y los indios maya curaban las heridas gangrenosas con gusanos. Asimismo, durante la I Guerra Mundial (1914-18) los médicos observaron que las heridas infectadas en las que aparecían gusanos se curaban a menudo sin pasar a la fase gangrenosa o séptica. Hoy día se ha empezado a aplicar de nuevo esta terapia en Estados Unidos, Reino Unido y otros países.
John Church -cirujano ortopédico británico que observó los efectos beneficiosos de los gusanos durante su trabajo en África- piensa incluso que los gusanos no se deben utilizar como «última solución» cuando otras terapias han fallado ni como alternativa barata a los tratamientos convencionales sino como primera opción en muchos tipos de heridas, sobre todo las úlceras diabéticas y otras de las piernas que no responden a tratamientos convencionales.
Los gusanos producen unas secreciones enzimáticas que descomponen los tejidos de las heridas y los absorben. Los médicos creen que también producen unas sustancias de tipo antibiótico que matan las bacterias -a las que también devoran- y otras sustancias similares a los factores de crecimiento o que estimulan esos factores y contribuyen a la cicatrización de las heridas.
Otra ventaja de los gusanos es que como son fotofóbicos se introducen en el interior de las heridas, precisamente donde es más necesario su efecto curativo. «Llegan donde el cirujano no puede llegar», dice Church.
Otro equipo de científicos de la Universidad de Nottingham -dirigido por el profesor David Pritchard- trata ahora de identificar los agentes bioquímicos fabricados por los gusanos. Una vez identificados, tratarán de desarrollar medicamentos basados en esos productos con los mismos efectos beneficiosos que los gusanos pero que se podrían utilizar en otras partes del cuerpo donde no sería conveniente utilizarlos, como las infecciones causadas tras implantes de cadera.
Tanto John Church como David Pritchard creen que otros organismos vivos -como algunos parásitos del cuerpo humano- podrían tener la clave de otros medicamentos. Por ejemplo, las infecciones gástricas por anquilostomas desactivan selectivamente la respuesta inmunitaria del cuerpo. Este mecanismo es muy importante para evitar el rechazo de los órganos transplantados.