Los niños nacidos por inseminación artificial sufren traumas emocionales 

Un estudio británico realizado por la Universidad de Surrey afirma que los niños nacidos por inseminación artificial sufren traumas emocionales a largo plazo cuando se enteran de su procedencia. El estudio psicológico ha detectado problemas de identidad, confusión y desconfianza en su familia.
La mayoría de los participantes en el estudio -procedentes del Reino Unido, Australia, Estados Unidos y Canadá- intentaron alguna vez buscar la pista de sus padres biológicos aunque se sintieron frustrados por el fracaso. El derecho a saber sobre sus orígenes fue el tema que más salió a relucir durante la investigación, por lo que los expertos consideran que se debería hacer algo al respecto.
En el Reino Unido, el Gobierno está investigando si los niños nacidos por inseminación artificial podría tener el mismo derecho que los adoptados de buscar a sus padres genéticos. Incluso se ha propuesto que se les inscriba en registros de nacimiento diferentes para que se sepa automáticamente cómo han sido concebidos.
Un segundo estudio sobre el mismo tema realizado por investigadores suecos encontró que el 90% de los padres no dicen a sus hijos que fueron concebidos por inseminación artificial. Además, seis de cada diez parejas confiaron la procedencia de sus hijos a otra persona y el 30% se lo dijo a varias personas, lo que aumenta la probabilidad de que los niños se enteren por otras fuentes menos idóneas.