Los niños que se aferran a mantas o juguetes combaten así la ausencia materna 

Que un niño lleve siempre consigo un juguete o una manta no es puro capricho sino un modo de combatir la ausencia protectora de los padres. Según los investigadores de la Universidad de California, esta costumbre es positiva ya que permite al niño enfrentarse a una situación de estrés.
El estudio indica que no existe prueba de que esta costumbre sea síntoma de ansiedad o neurosis e, incluso, afirma que los niños con apego a su mantas o muñecos son más amables durante su adolescencia.