Los nuevos anticancerosos son más caros sin ser más eficaces

 

Los anticancerosos más recientes no obtienen mejores resultados que los anteriores, no tienen tampoco menos efectos secundarios y, encima, son más caros. Vamos, que no aportan ventaja alguna. Y no crea el lector que esta vez lo decimos nosotros –que venimos denunciando el tinglado económico montado sobre el cáncer desde hace tiempo- sino que lo afirman en un estudio que publica el British Medical Journal en su última edición. los farmacólogos italianos Silvio Garattini y Vitorio Bertele tras evaluar los datos de una docena de anticancerosos autorizados por la Agencia Europea del Medicamento entre 1995 y 2000. “Ninguno de esos doce fármacos –aseguran– ofrece mejoría significativa alguna en su actividad”. Asimismo, denuncian que con el fin de llegar pronto al mercado obteniendo la rápida aprobación de las autoridades, las empresas los presentan como productos para tratar tumores 'raros' que no tienen tratamiento o se limitan a hacer evaluaciones en pequeños ensayos clínicos en fase II para certificar sólo la equivalencia o 'no inferioridad' -en lugar de la superioridad- con respecto a los tratamientos estándar. También denuncian que los criterios de valoración de esos estudios “tienden a ser subjetivos” y no suelen considerar factores como la supervivencia o la calidad de vida de los participantes. En lo que se refiere a los efectos secundarios de los fármacos autorizados en el último lustro se constató que la mayoría ocasiona los síntomas habituales de citotoxicidad.
“En ninguna instancia –aseguran- las comparaciones mostraban una clara ventaja, en términos de reacciones adversas, sobre los fármacos de referencia”. A pesar de lo cual los nuevos preparados son mucho más caros. El toremifeno, por ejemplo, un fármaco autorizado por la UE en 1996 para tratar tumores mamarios avanzados y con metástasis, recibió la aprobación basándose en un estudio con casi 2.000 pacientes en el que se concluía que era un medicamento equivalente al tamoxifeno, fármaco ampliamente empleado en el cáncer de pecho. Sólo que un ciclo de quimioterapia con este último cuesta 15 euros mientras un ciclo con toremifeno vale 37, más del doble.
¿Qué hace la Agencia Española del Medicamento retirando ajo, ginseng o valeriana de las estanterías de los herbolarios en vez de retirar los productos que no han demostrado mayor eficacia que los anteriores? Es más, ¿por qué los aprueba?