Los peligros de vacunarse de la gripe A

 

La campaña de vacunación contra la Gripe A comenzará en España este mes de octubre tras haber sido finalmente aprobadas por la Agencia Europea del Medicamento dos vacunas Focetria –de Novartis- y –Pandermix- de GlakxoSimithKline. Bueno, pues ambas vacunas contienen además del antígeno de la gripe A/California/7/2009 (H1N1) otros productos sobre los que existe amplia controversia científica en cuanto a sus posibles efectos neurotóxicos -a corto, medio y largo plazo-, sobre todo el escualeno -que va como adyuvante MF59C en Focetria y como AS03 en Pandermix- y el thiomersal o timerosal derivado del mercurio.
Aunque lo que debería llevar sin más al rechazo de la vacuna por la población es lo que puede leerse en el punto 6 de la propia la ficha técnica de ambas vacunas dedicado a las incompatibilidades. Porque en él se dice “En ausencia de estudios de compatibilidad este medicamento no debe mezclarse con otros”. Y la realidad es que no existe ningún estudio de compatibilidad registrado que valore el resultado de ponerse la vacuna al mismo tiempo que se está siguiendo cualquier tratamiento farmacológico. Quizás haya quien considere tal advertencia algo baladí, sin apenas importancia, pero lo cierto es que pocas cosas en el comportamiento de las multinacionales farmacéuticas son improvisadas. Antes bien, el punto 6 es claramente una cláusula de salvaguarda de responsabilidades para el caso de que alguien sufra una reacción grave al mezclarse en su organismo la vacuna con un medicamento propio de cualquier tratamiento. Advertidos están pues nuestros lectores: no hay estudios que avalen su seguridad. Un problema que es especialmente grave en el caso de nuestros mayores ya que -como hemos denunciado en muchas ocasiones- suelen estar hipermedicados y toman fármacos de forma absurda a todas horas todos los días. Claro que también podrían haberse ahorrado la advertencia pues el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero aprobó hace tres años la Ley 29/2006, de 26 de Julio, de Garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, norma tan constitucionalmente cuestionablecomo indecente que en su artículo 24 exime a las autoridades sanitarias, a los laboratorios y a los profesionales de la salud que intervengan en el proceso de cualquier responsabilidad civil y administrativa en el caso de que las vacunas ahora aprobadas causen daños graves a los vacunados.
Sea como fuere el punto 6 está ahí y es una clara advertencia de la existencia de un enorme agujero negro en lo que respecta al comportamiento de la vacuna cuando en nuestro organismo hay otros medicamentos. Y ante la duda es preciso volver a recordar que estamos ante un virus que desde que fue identificado en el mes de abril hasta finales de septiembre a nivel mundial se encontró en apenas 4.058 personas muertas de todo el mundo. Lo que, por otra parte, en modo alguno implica que fuera la causa como gratuitamente se he hecho creer ya que casi todas ellas tenían otras enfermedades graves. Hablamos de un virus sobre  el que la doctora Maria Paule Kieny, encargada de la investigación sobre la vacuna en la Organización Mundial de la Salud (OMS), afirmó el pasado 24 de septiembre: “Estamos contentos porque la enfermedad se está manifestando de manera moderada y la gente se recupera espontáneamente”. Es decir, sin los antivirales ni las vacunas por las que los gobiernos han pagado miles de millones de euros. A pesar de lo cual aun hay quien está dispuesto a correr el riesgo de vacunarse.
En cualquier caso y por si  el punto 6 sobre incompatibilidades no le parece al lector suficiente resulta interesante examinar las fichas técnicas de ambas vacunas. Porque lo primero que uno se encuentra es el reconocimiento explícito de la falta de experiencia clínica remitiéndose para los datos ¡a los resultados obtenidos con vacunas contra  la gripe aviar H5N1! “Actualmente –se dice en su ficha-no hay experiencia clínica con Focetria (H1N1) en adultos, personas de edad avanzada, niños ni adolescentes. La decisión de utilizar Focetria (H1N1) en cada grupo de edad definido más adelante debería tener en cuenta la magnitud de datos clínicos disponibles con la versión de la vacuna que contiene el antígeno H5N1 y las características de la enfermedad de la actual pandemia de gripe.” Reconocimiento que siendo evidente vuelve a poner de manifiesto pues la absurda precipitación con la que esta vacuna llega al mercado.
Resulta extremadamente chocante  además que en el caso de Focetria la dosis sea la misma en el caso de adultos y personas en edad avanzada, con independencia de altura y peso -0’5  ml y una segunda dosis de la vacuna tras un intervalo de al menos tres semanas- que en el caso de los niños y adolescentes de 6 meses a 17 años. Uno podría pensar que no está igual preparado el organismo de un niño para recibir ciertos adyuvantes que el de un adulto pero al parecer no es así. O sí, porque en el caso de Pandermix se establecen distintos grupos de edad y los niños de 6 meses a 3 años reciben idéntica dosis que los del grupo de 3 a 9 años -0,25 ml de vacuna, la mitad de la dosis de un adulto- y después una segunda dosis administrada al menos tres semanas después.
Ambos fabricantes, por cierto, desaconsejan explícitamente vacunar a los niños menores de seis meses y señalan la falta de datos sobre el uso de las vacunas durante el embarazo, sobre todo en el caso de las vacunas con adyuvantes como es el caso de ambas.
En el capítulo de reacciones adversas post-comercialización es evidente que los dos laboratorios no pueden aportar grandes datos puesto que no han comenzado las campañas de vacunación; sin embargo señalan como referente los resultados de otras vacunas trivalentes interpandémicas en todos los grupos de edad y  de vacunas trivalentes interpandémicas adyuvadas con una composición similar a la vacuna de la gripe A. Y, sorprendentemente, allí aparece como uno de los efectos secundarios, registrados en el apartado de muy raros –muy raros pero posibles-  el Síndrome de Guillain Barré junto a otros trastornos neurológicos como la encefalomielitis o la neuritis. El Síndrome de Guillain Barré es una patología autoinmune que empieza como una parálisis ascendente con pérdida de fuerza en los miembros inferiores que posteriormente se extiende a los superiores alcanzando cuello y cara con la consecuente pérdida de los reflejos tendinosos profundos. Estos síntomas pueden aumentar en intensidad hasta que los músculos no pueden utilizarse en absoluto y el paciente queda casi totalmente paralizado. Cuando esto ocurre el trastorno pone en peligro la vida del paciente. De hecho al detectarse cerca de 500 casos de Guillain Barré durante la campaña de vacunación de 1976 en Estados Unidos contra la gripe porcina la campaña fue suspendida.
Sería interesante saber pues qué dice ahora el círculo de mentes preclaras formado en el Ministerio de Sanidad cuyos miembros negaron con contumacia que la vacuna del virus del papiloma humano pudiera causar síntomas mucho menos graves -aunque de algún modo parecidos- que los manifestados por las niñas de Valencia en el caso de la vacuna del Virus del Papiloma Humano (VPH). 
Y como reacciones raras aparecen además la neuralgia, la parestesia, convulsiones y trombocitopenia transitoria. Algunas de las cuales son comunes entre las niñas afectadas por la vacuna del virus del papiloma humano tanto en Estados Unidos como en España. Una razón más para sospechar que tales efectos comunes no tienen su origen en el agente microbiano sino en los adyuvantes químicos utilizados.
Por otra parte conviene recordar que Marie-Paule Kieny declaró hace sólo unos meses sobre el uso de adyuvantes como el escualeno presente en las dos vacunas autorizadas para España lo siguiente: “Tiene usted toda la razón en que faltan datos de seguridad, al menos en términos de cifras, en ciertos grupos de población. Usted ha mencionado a los niños. Sin duda no hay datos en niños de más de 6 meses de edad y menos de 3 años, no se dispone de datos en mujeres embarazadas y no hay datos en los asmáticos por lo que hay un buen número de personas para las que no existen datos. El Grupo de Expertos en Asesoramiento Estratégico (SAGE)de la OMS también ha manifestado que tan pronto como sea posible deberían obtenerse datos sobre estos grupos de población a fin de que sean vacunados con las nuevas vacunas. En términos de uso del nuevo adyuvante en los niños no hay una vacuna para niños muy pequeños que esté utilizando la fórmula”.
Además las vacunas pueden provocar reacciones en  personas con hipersensibilidad conocida al principio activo –imposible de saber ya que se utiliza por primera vez- o a “cualquiera de los excipientes,  timerosal y a residuos (proteínas de huevo y de pollo, ovoalbúmina, formaldehído,  sulfato de gentamicina y desoxicolato sódico)”. Cualquiera que busque datos sobre el formaldehído encontrará que está señalado como posible carcinógeno. Esta advertencia -y otras por el estilo presentes en las fichas- indican claramente que la vacuna no puede pues ponerse en cualquier centro escolar como se hizo en el caso de la campaña contra el VPH sino en instalaciones sanitarias que estén adecuadamente preparadas para atender reacciones alérgicas o de otro tipo de carácter inmediato.
Y mientras estamos a la espera de que comience la campaña de vacunación masiva contra un virus -el A-H1N1- que la propia OMS considera moderado no faltan quienes a base de medidas inexplicadas e inexplicables acaban dando razones a quienes piensan en todo tipo de teorías conspirativas. El estado de Nueva York acaba de aprobar de hecho un reglamento que obliga a todos los trabajadores de la salud a la vacunación obligatoria -mujeres embarazadas incluidas- a pesar de no estar testada la seguridad de la vacuna en ellas. La alternativa para todo el que no quiera vacunarse es la pérdida de empleo. De momento la Asociación de Enfermeras, que representa a 37.000, ha hecho saber su oposición a la vacunación obligatoria. "Nosotros como organización -dijo Nancy Webber, portavoz de la asociación- no cuestionamos la seguridad de la vacuna. Vemos esto como una cuestión de derechos de los trabajadores".
Por su parte, la Federación de Empleados Públicos -que representa a 9.000 enfermeras en todo el estado y a 3.000 trabajadores de la salud– ha manifestado su acuerdo con el grupo de enfermeras así como muchos otros trabajadores de la salud que han hecho saber su malestar en diversas manifestaciones por todo el estado por la medida tomada. Y quizás sólo sea la punta del iceberg, porque soldados uniformados están siendo preparados para desplegarse en todo el país y asumir funciones normalmente atribuidas a la policía. En Massachusetts se habla asimismo de un proyecto de ley que permitirá a la policía forzar la cuarentena e imponer la ley marcial si la vacuna se declara obligatoria y la medida provoca reacciones indeseadas. El parlamento belga, por su parte, votó dar poderes de emergencia al Gobierno para que tome medidas de emergencia bajo el pretexto de hacer frente a una pandemia lo que le permitiría, llegado el caso, suspender formalmente la democracia y los derechos civiles poniendo al Gobierno bajo la autoridad de un “comité de crisis especial".  También se ha filtrado un documento interno francés firmado por la Ministra de Sanidad y el Ministro del Interior en el que se barajan medidas para una posible vacunación forzosa de la población.
Y falta saber si el artículo15– Recomendaciones temporales del Reglamento Sanitario Internacional- que vincula a los países con la OMS y dice que “las recomendaciones temporales podrán incluir las medidas sanitarias que habrá de aplicar el Estado Parte en que ocurra esa emergencia de salud pública de importancia internacional, u otros Estados Partes, a las personas, equipajes, cargas, contenedores, medios de transporte, mercancías, y/o paquetes postales a fin de prevenir o reducir la propagación internacional de una enfermedad con un mínimo de trabas para el tráfico internacional” obligaría a un país como España a decretar la vacunación masiva y obligatoria si la OMS lo decidiera. La pregunta se la trasladamos en su momento al Ministerio de Sanidad español pero como en tantas otras ocasiones no se nos ha contestado.