Los psiquiatras siguen haciendo de las suyas


Patético: el 6,8% de los menores de 18 años ha sido ya diagnosticado como hiperactivo

En la enésima demostración de cómo la industria farmacéutica puede destrozar la vida de los niños y adolescentes con tal de vender fármacos acaba de darse a conocer que el 6,8% de los menores españoles de 18 años sufre Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) aunque “solo” al 20% se le da “tratamiento de adultos”. Así lo dio a conocer la doctora Marta García Giral, miembro del Servicio de Psiquiatría y Psicología Infantil del Clínico de Barcelona durante las X Jornadas Científicas de la Fundación Alicia Koplowitz recién celebradas en Madrid.

Pues bien, tamaña aberración no le parece suficiente a la citada doctora que durante su charla manifestaría lo siguiente: "Se trata del trastorno más frecuente en psiquiatría infanto-juvenil a pesar de lo cual todavía hay pocos diagnósticos porque sigue costando mucho llegar a diagnosticar correctamente a estos niños". Así que en el colmo de la desfachatez recomienda a los padres que en las revisiones rutinarias de sus hijos pequeños hagan partícipe al pediatra de cualquier alteración del comportamiento que detecten por leve que ésta sea. Es más, llegaría a declarar que el TDAH es un trastorno genético y por tanto muchos de los padres pueden sufrirlo.

Indignante. Nosotros queremos recordar a nuestros lectores que ya el psicoanalista infantil Joseph Knobel Freud -sobrino del famoso Sigmund Freud- afirma en su obra El reto de ser padres -aparecida hace dos años- que “el Trastorno por Déficit de Atención (TADH) no existe; no es un trastorno neurológico sino un invento de esta sociedad de la inmediatez en la que vivimos que nos lleva a hipermedicalizar a niños que simplemente son más inquietos”. Añadiendo: De hecho la persona que describió el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad por primera vez, Leon Eisenberg, reconoció en Der Spiegel meses antes de morir que éste era ‘un excelente ejemplo de trastorno inventado’ y que “la predisposición genética para el TDAH está completamente sobrevalorada”. “Hoy basta que un niño se porte mal en la escuela y se mueva mucho –explica- para que enseguida le den la ‘pastillita de portarse bien’. Es inconcebible y demuestra que se está medicalizando sin justificación alguna no ya a toda la sociedad sino, lo que es mucho más preocupante, a los niños”.

Y Eisenberg no fue un peón cualquiera de esta farsa: fue el responsable junto a Mike Rutter de que en la segunda edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales -conocido como DMS– de la Asociación Americana de Psiquiatría– se incluyera con el nombre de Síndrome Hipercinético definiéndose éste como “un trastorno del comportamiento caracterizado por distracción de moderada a grave, períodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas”. Llegando a asegurarse que en el 80% de los casos la causa es genética. Es más, se afirmaba –y se afirma- que lo padece entre un 5 y un 10% de los niños y jóvenes.

Obviamente una soberana estupidez que solo tiene un objeto: hacer dinero. Según Healthwatch –organización internacional de consumidores especializada en el ámbito de la salud- sólo en Estados Unidos la venta de fármacos para tratar el inexistente TDAH alcanzó hace tres años 3.100 millones de dólares. Y eso que se han publicado ya numerosos trabajos documentando los efectos tóxicos del metilfedinato que incluyen la alteración del ritmo cardíaco con riesgo de ataques, derrames cerebrales y muerte repentina, daño grave en el hígado, anorexia, diarrea, estreñimiento, impotencia, erupciones, retraso en el crecimiento, aumento de la presión arterial, enfermedad pulmonar e inflamación del revestimiento de los vasos sanguíneos. Además el metilfedinato -como el resto de los fármacos empleados en el TDAH- produce adicción y síndrome de abstinencia, ideas suicidas, comportamiento psicótico, convulsiones, comportamiento violento, inquietud, mareos, insomnio, euforia, visión borrosa, irritabilidad, depresión, temblores, hipertonía, espasmos musculares, dolores de cabeza, alucinaciones visuales aterradoras y Síndrome de Tourette, trastorno neurológico que provoca movimientos y sonidos involuntarios.

Invitamos a leer en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos que con los títulos El metilfenidato, fármaco con el que se trata la Hiperactividad, es una droga adictiva e inútil que además incita al suicidio, El Metilfenidato (Rubifen) recetado a niños con hiperactividad es potencialmente peligroso, Postulan dar fármacos a los niños y adolescentes no sumisos: la enfermedad de la rebeldía, ¿Es la Psiquiatría una disciplina científica o una estafa?, Aumenta el número de niños tratados de una enfermedad inexistente: el Déficit de Atención e Hiperactividad, aparecieron en los números 80, 84, 118, 128 y 138 respectivamente.