Los tóxicos químicos provocan obesidad y diabetes

Los casos de obesidad y diabetes se reducirían evitando la exposición a algunas sustancias químicas sintéticas presentes en nuestra vida cotidiana en alimentos y objetos de todo tipo. Tal es la principal conclusión a la que ha llegado un estudio de la organización Chem Trust coordinado por los investigadores Miquel Porta -de la Universidad Autónoma de Barcelona- y Duk-Hee Lea –de la Kyungpook National University de Daegu (Corea del Sur)- tras revisar 240 estudios científicos que sugieren que tales sustancias actúan como disruptores endocrinos alterando el sistema hormonal siendo ello lo que da lugar a numerosos casos de obesidad y diabetes.
Miquel Porta declararía que es urgente minimizar cuanto antes la exposición a esos disruptores endocrinos, especialmente por parte de las mujeres en edad reproductiva y las embarazadas ya que pueden afectar al feto mientras éste se desarrolla.
Hablamos de plaguicidas y biocidas (chlorpyrifos, diazinon, dichlorvos y carbamatos), envases y juguetes de plástico (ftalatos y BPA), resinas epoxi (BPA) y detergentes (polifenoles) -entre otros artículos de uso común- pero también de metaloides como el plomo, el arsénico o el tributilestaño utilizados en la industria. Y del humo de los motores diesel y del tabaco.
Una petición hecha por enésima vez que de nuevo caerá en saco roto porque a la industria química ¡no se la toca! (si el lector quiere saber hasta qué punto la situación es grave le invitamos a leer en nuestra web –www.dsalud.com– los siete artículos que publicamos en la sección de Medicina Ambiental entre los números 132 y 138, el titulado ¡Estamos todos altamente contaminados! aparecido en el nº 59 y las entrevistas efectuadas a los doctores Martin Pall, William Rea y Peter Oshjorge en los números 134, 139 y 143 respectivamente).