Luc Montagnier confirma que se pueden grabar en el agua frecuencias terapéuticamente útiles

A comienzos del pasado verano el Premio Nobel Luc Montagnier visitó nuestro país para dar una conferencia en el SHA Wellness Clinicubicado en la Playa del Albir de Altea (Alicante) sobre el papel de los antioxidantes en el proceso de regeneración celular. Un tema sin duda de interés pero mucho menor que el que representa su nueva línea de investigación plasmada en sus artículos Electromagnetic Signals Are Produced by Aqueous Nanostructures Derived from Bacterial DNA Sequences y DNA waves anda water cuya información principal recogimos en el reportaje que con el título Luc Montagnier: ¡El ADN transmite electromagnéticamente información al agua! publicamos en el nº 138 y complementamos con otro dedicado al trabajo de Jacques Benbeniste que apareció en el nº 140 con el título La memoria del agua (el lector puede leerlos en nuestra web:www.dsalud.com).
Una información mínimamente esbozada en su presentación que apenas llamó por ello la atención de aquellos asistentes que no habían leído Discovery DSALUD, poco conscientes del alcance de lo revelado por el premio Nobel. Propuestas impactantes y sorprendentes que apenas suscitaron por eso comentarios ni entre el público ni entre los periodistas.
Recordemos sin embargo que tras la nueva línea de trabajo de Montagnier subyacen dos ideas básicas: la primera, que el ADN de los seres vivos es capaz de transmitir al agua su “huella electromagnética” y con ella sus posibilidades vitales; la segunda, que esa huella electromagnética puede transmitirse en forma de frecuencias de un recipiente de cristal a otro entre los no que existe contacto y ello parece indicar que esas mismas frecuencias deben pues poder incidir en el agua interna del ser humano.
Algo -como ya dijimos en los artículos citados- que rescata del olvido los importantes trabajos del científico francés Jacques Benveniste. La diferencia en realidad es que éste fue anatemizado por sus descubrimientos y quien ahora los apoya es un Premio Nobel de prestigio en la comunidad científica.
Bueno, los trabajos de Benveniste y los de quienes le precedieron en ese ámbito como ya explicamos también en esos textos: los científicos soviéticos Alexander Gurwitsch –en la década de los 20 del siglo pasado-, V. P Kaznacheyev, S. P. Shurin y L. P. Mikhailova, éstos a mediados del siglo XX. No olvidemos asimismo que el trabajo de Montagnier reivindica científicamente la eficacia de la Homeopatía.
Pues bien, Montagnier tuvo la amabilidad de atender a nuestro compañero Antonio Muro unos minutos mostrando al final de ese breve encuentro -tal y como ya les había adelantado a sus anfitriones durante la cena protocolaria y que éstos nos transmitieron amablemente- su satisfacción por haber encontrado en Discovery DSALUD un medio de divulgación -probablemente el único en nuestro país- que realmente está al día de sus propuestas, tanto en el ámbito que hemos explicado como en el de sus reivindicaciones sobre la nutrición como herramienta terapéutica para tratar a las personas diagnosticadas de seropositivas. El tiempo que nos dedicó -dada la cantidad de medios de comunicación presentes- fue escaso pero la importancia de lo que dijo fue grande. Este es el diálogo mantenido por Muro con Montagnier:
-Hace unos años, poco antes de recibir el premio Nobel, usted afirmó en nuestra revista que un sistema inmunitario fuerte podía llegar a controlar el VIH. ¿Sigue manteniéndolo hoy?
-Quiero aclarar que no es posible curar el SIDA mediante la nutrición pero sí sabemos de la importancia de tener un buen sistema inmune frente a la enfermedad y de la relación entre ésta y una adecuada nutrición. Una persona sana puede estar expuesta al VIH y gracias a su estado de salud, a la fortaleza de su sistema inmunitario, no verse afectado por él. Y en el caso de aquellas personas que ya están afectadas por el virus y están siguiendo un tratamiento con antiretrovirales creo que una adecuada nutrición, el consumo de antioxidantes naturales, puede ayudarles a reestructurar su sistema inmune y a fortalecerlo frente al virus.
-¿Por qué cree que a usted, que le utilizan como referencia en el caso del VIH y el SIDA, sus colegas y los medios de comunicación le ignoran cuando habla de la importancia de la calidad del agua, la nutrición y los suplementos antioxidantes como medios para combatir el VIH y frenar la expansión del SIDA en el Tercer Mundo?
Ya se lo puede suponer–nos diría sonriendo ampliamente y encogiéndose de hombros-. El problema es que la gente tiende a concebirlo todo de una forma unívoca: una sola enfermedad, un solo agente causante, una sola cura. Sin embargo ese planteamiento no funciona ni en el caso del SIDA ni en el de las enfermedades crónicas. La gente debería preguntarse, en lugar de hacerse ese planteamiento, por qué hay tantas diferencias entre el SIDA que se sufre en África y en los países desarrollados. Y esas diferencias se deben principalmente a diferencias nutricionales e infecciosas.
-Y como no le hacen caso se va usted a China y nos deja…
Bueno –responde sonriendo de nuevo-, me han ofrecido un puesto en Shanghai y dado que allí también hay SIDA me interesa mucho ir y tratar de ayudarles.
-Háblenos de su trabajo actual. ¿Es cierto que poniendo dos envases de vidrio juntos en uno de los cuales se ha procedido a una disolución bacteriana de tal manera que ya es imposible encontrar trazas físicas y en el otro agua existe una huella electromagnética de la bacteria disuelta en el primero que puede acabar dando lugar a una realidad física y tangible en el segundo?
-Así es. Y así lo estamos demostrando con nuestras investigaciones. En el agua se produce una reacción que llamamos "quantum coherent donatio". Hay millones de partículas que recogen y guardan dicha información electromagnética que puede leerse en los polímeros y así reproducir el ADN original. Es más, debo decir que a mi juicio enfermedades como el parkinson y el alzheimer tienen tras de sí una huella electromagnética que puede detectarse.
-¿Y detectando las huellas electromagnéticas podría avanzarse en el diagnóstico de la enfermedad?
Se sabe que las mucosas humanas son permeables y creemos que a medida que avanza el proceso de envejecimiento ciertas partículas bacterianas que tendrían su propia huella electromagnética van llegando al cerebro y acaban dañando las neuronas. Se produce una cadena de acontecimientos en la que la información de los péptidos acaba bloqueando la sinapsis de las neuronas. Sabemos asimismo que en todo este proceso el zinc juega un papel fundamental así que creo que en el futuro la importancia de este mineral en la dieta aumentará notablemente. Estamos apenas al principio de las investigaciones y es pues sólo una hipótesis que podamos detectar esas partículas a través de sus frecuencias con el suficiente tiempo para actuar en consecuencia.
-Su colega el doctor Benveniste consideraba que las frecuencias electromagnéticas biológicas pueden neutralizarse utilizando las frecuencias inversas. ¿Se puede aplicar esto a sus investigaciones sobre la transmisión de ondas electromagnéticas?
-Estoy convencido de que sí. Y de que en el futuro podremos utilizar las frecuencias inversas para el tratamiento de ciertas enfermedades.
-En otra de sus afirmaciones más controvertidas Benveniste aseguró que los archivos digitales con las huellas electromagnéticas de bacterias y virus podrían transmitirse a través de Internet de un lado al otro del globo. ¿Comparte también esa convicción?
-Sí. Por supuesto, hablamos del futuro. Creo que los trabajos de Benveniste estaban bien orientados y, por tanto, también sus conclusiones. Y creo que efectivamente podremos enviar esas huellas electromagnéticas a través de Internet para facilitar así procesos de diagnóstico y tratamiento.
-¿Es usted consciente de que sus afirmaciones dan credibilidad científica a la Homeopatía?
-Soy consciente de ello pero lo que es cierto hay que reconocerlo como tal.
Desafortunadamente no hubo tiempo para más. Con una sonrisa y un gesto cómplice en el que quisimos leer algo así como “ahí es nada lo que os he dicho” Montagnier se despidió de nosotros con “hasta una próxima vez”. Esperemos entonces tener más tiempo. Tanto para que nos vaya contando sus descubrimientos como para poder interrogarle a fondo sobre el asunto del VIH y el SIDA, algo que no pudimos plantearle en esta ocasión como nos hubiera gustado dado el escaso tiempo que se nos había asignado por parte de la organización ante el número de entrevistas solicitadas.