Luchar contra el cáncer con cambios en la dieta

La progresión del cáncer de mama triple negativo se ralentiza -al igual que su metástasis- simplemente ¡comiendo menos!; al menos en el caso de los ratones. Lo acaba de constatar un trabajo dirigido por Nicole Simone -profesora del departamento de Radiología Radioterápica de la Universidad Thomas Jefferson (EEUU)que se ha publicado en Breast Cancer Research and Treatment. Como se sabe toda célula tiene en su superficie, en su citoplasma y en el núcleo receptores a los que pueden unirse algunos mensajeros químicos -como las hormonas- y provocar cambios en ella. Pues bien, en los tumores de mama hay tres que se usan como marcadores tumorales: el receptor de estrógeno (ER), el receptor de progesterona (PR) y el HER2/neu (un protooncogén del brazo grande del cromosoma 17). Sin embargo hay células que tienen alterados los tres receptores y en ese caso se dice que son basales o "triple negativos". Pues bien, hay tumores de mama que son triple negativos y es con ellos con los que se ha trabajado en este caso. Bastó reducir la ingesta de comida de los ratones un 30% para reducir la producción de los microARN 17 y 20 que suelen aumentar en los tumores triple negativo en los que se produce metástasis (un microARN es un ARN monocatenario con una longitud de entre 21 y 25 nucleótidos con la capacidad de regular la expresión de otros genes mediante diversos procesos utilizando para ello la ruta de ribointerferencia).
La Radioterapia también hace disminuir su producción en ratones pero ahora se comprueba que una simple restricción dietética también; es más, aumenta paralelamente la producción de proteínas involucradas en el mantenimiento de la matriz extracelular; el estudio de Simone lo ha constatado: "La restricción calórica promueve cambios epigenéticos en el tejido mamario que mantiene fuerte a la matriz extracelular". Lo singular es que a pesar de lo descubierto los propios investigadores proponen ahora buscar fármacos que disminuyan la producción de esos microARN. Y es que no tienen arreglo: ¡el negocio ante todo!
Quedaría por constatar si una dieta restrictiva también funciona en humanos y si es así en todos los casos porque los tumores de mama triple negativos pueden ser muy diferentes genéticamente entre unos enfermos y otros. Solo que eso ya está de alguna forma constatado: lo dimos a conocer en el artículo que con el título La utilidad de una dieta cetogénica en el tratamiento del cáncer apareció en el nº 114 (puede leerlo en nuestra web: www.dsalud.com); texto en el que -entre otras muchas cosas- explicamos que la doctora Melanie Schmidt y la bióloga Ulrike Kämmerer habían realizado en el hospital de la Universidad de Würzburg de Alemania un ensayo con pacientes de cáncer en fase terminal a los que sometieron a una dieta cetogénica rica en grasas y baja en carbohidratos con muy buenos resultados. Y es que ya hemos contado que como para crecer y extenderse los tumores malignos precisan mucha glucosa y las células cancerosas se desarrollan sólo en ambientes ácidos y pobres en oxígeno parece lógico colegir que eliminar de la dieta todo alimento rico en glucosa, alcalinizar el organismo y oxigenarlo ayuda a impedir o inhibir el crecimiento tumoral. Aunque los oncólogos no lo asuman.