Manifiesto contra la contaminación electromagnética

 

Con motivo del Día Internacional contra la Contaminación Electromagnética que se celebró el pasado 24 de junio varios cientos de colectivos sociales firmaron en España un manifiesto en el que se exigía a los gobiernos central, autonómicos y locales, a los diputados y senadores, y a la clase política en general medidas urgentes y concretas para proteger la salud de los ciudadanos ante la brutal contaminación electromagnética que sufre ya nuestra sociedad así como “la aplicación del Principio de Precaución y el inmediato establecimiento como límites máximos legales de 100 nT (nanoteslas) para las emisiones de baja frecuencia y de100 μW/m2 (microvatios por centímetro cuadrado) para las de alta frecuencia”. Basándose para hacer esas sugerencias en la Comunicación de la Comisión Europea de 2 de febrero de 2000 en la que se manifestaba que “el Principio de Precaución puede invocarse cuando es urgente intervenir ante un posible peligro para la salud humana (…). Se aplica sobre todo en los casos de peligro para la salud pública. Gracias a él es posible, por ejemplo, impedir la distribución de productos que puedan entrañar un peligro para la salud o incluso proceder a su retirada del mercado”.
Los firmantes explicarían en el Manifiesto que su reivindicación se basa en el hecho de que…
….la Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), clasificó el pasado 31 de mayo de 2011 los campos electromagnéticos de radiofrecuencia como “posiblemente cancerígenos en humanos (grupo 2B)” basándose en un mayor riesgo de glioma –cáncer de cerebro– asociado con el uso de teléfonos móviles. En esta misma clasificación de riesgo 2B ya fueron incluidos en el 2002 los campos magnéticos de baja frecuencia, es decir, los producidos por las torres de alta tensión, los transformadores urbanos, las instalaciones eléctricas, etc. Además la Asamblea del Consejo de Europaaprobó el pasado 27 de mayo de 2011 una resolución instando a los gobiernos europeos a adoptar de inmediato las medidas necesarias y oportunas para reducir la exposición de los ciudadanos a todo tipo de radiaciones electromagnéticas.
…existe abundante literatura científica independiente que señala inequívocamente que los niveles de contaminación electromagnética a los que está expuesta hoy la población son inaceptables porque suponen un riesgo grave para la salud o la seguridad de las generaciones actuales y futuras así como para el medio ambiente. Véanse en este sentido la Resolución de Viena (1998), la Declaración de Salzburgo (2000), la Declaración de Alcalá de Henares (2002), el Llamamiento Médico de Friburgo (2002), la Resolución de Catania (2002), el Llamamiento de Helsinki (2005), la Resolución de Benevento (2006), la Resolución de Londres (2007), el Informe Bioinitiativa (2007), el Consejo del Panel Internacional en Campos Electromagnéticos (2008), el Llamamiento Holandés (2009), la Resolución de Venecia (2008), la Resolución de Benevento (2008), la Resolución de Porto Alegre (2009), la Declaración de París (2009), la Convención Internacional de Würzburg (2010), la Resolución de Copenhague (2010) y la Declaración de Seletun (2011), entre otras.
Las organizaciones firmantes añadirían que “la visión actual del problema de las radiaciones electromagnéticas está empañada por afirmaciones que no se corresponden con la realidad” por lo que a su juicio debe aclararse que:
Es falso que exista un debate científico real sobre la potencial peligrosidad de las radiaciones electromagnéticas. Los estudios científicos independientes efectuados en todo el mundo coinciden en su peligrosidad aunque haya otros financiados directa o indirectamente por las empresas eléctricas y de telecomunicaciones que concluyan que aún no hay nada claro.
La legislación actual sólo reconoce los efectos térmicos de las radiaciones electromagnéticas obviando los efectos atérmicos cuando muchos estudios han asociado ya éstos a daños en el ADN de las células y a la aparición de diversas patologías, entre ellas leucemia y tumores cancerígenos.
-Es inadmisible que cuando los ciudadanos deciden defender sus derechos el sistema les exija que sean ellos quienes demuestren los efectos nocivos de las tecnologías que les rodean cuando atendiendo a las leyes y al Principio de Precauciónes la industria la que debe demostrar que los productos y tecnologías que introduce en el mercado son seguras para la población. Es necesario evitar que vuelva a suceder lo que pasó con el amianto, el tabaco, el plomo, el benceno, el DDT y tantos otros productos tóxicos que se comercializaron irresponsablemente produciendo daños irreparables para millones de personas.
-La industria argumenta que las tecnologías que usa son seguras por estar dentro de los “límites legales” aprobados para las radiaciones electromagnéticas pero no es de recibo asumir que esos límites de exposición son indiscutibles y seguros. Tales límites fueron fijados hace muchos años con un entorno electromagnético mucho menos agresivo, basándose en tecnologías mucho menos desarrolladas y con un grado de uso y de penetración social muy inferior al actual. Las nuevas tecnologías han avanzado vertiginosamente en los últimos 10 años y el nivel de riesgo al que estamos expuestos en la actualidad no es comparable al que había cuando se dictó la actual legislación.
-Gran parte de la población no es consciente de los riesgos que conllevan lasradiaciones de las torres de alta tensión, los trasformadores, las antenas de telefonía, los móviles e inalámbricos, los sistemas Wi-Fi y WLAN o los radares. Sin embargo el riesgo por sobreexposición a sus radiaciones es alto y está ampliamente documentado por la literatura científica independiente que relaciona daños en los sistemas inmunológico, neurológico y neurovegetativo. En los casos más graves, como indican numerosos estudios que la OMS no ha podido obviar, las personas desarrollan tumores o leucemia. Los efectos de dichas tecnologías sobre nuestro organismo son acumulativos, y además el riesgo es mayor para grupos de población vulnerables (niños, mujeres embarazadas, ancianos y enfermos). Las radiaciones electromagnéticas también han desencadenado la aparición de enfermedades que hasta ahora no existían como la electrosensibilidad o hipersensibilidad electromagnética, reconocida como enfermedad en otros países pero no aún en el nuestro.
-Se ha debatido mucho sobre los posibles riesgos de los teléfonos móviles y de las antenas de telefonía peroexisten muchas otras tecnologías que emiten las mismas radiaciones electromagnéticas y, por tanto, son igualmente peligrosas. La contaminación electromagnética proviene de aparatos que emiten radiaciones electromagnéticas de alta frecuencia y de baja frecuencia. Entre los del primer tipo están los teléfonos inalámbricos y móviles, las antenas, los Wi-Fi, el Wimax, los radares y otros dispositivos. Y entre los que emiten radiaciones electromagnéticas de baja frecuencia las líneas de alta tensión, los transformadores urbanos y algunas instalaciones eléctricas.
“En suma, las organizaciones abajo firmantes–termina diciendo el Manifiesto- exigimos a los legisladores y a las autoridades de todas las administraciones que apliquen correctamente el Principio de Precaución y se modifiquen de inmediato y sin tener que esperar a nuevas “comprobaciones” los limites de exposición actualmente contemplados por la ley. Y, asimismo, que exijan a las compañías implicadas la adopción de medidas en el menor plazo de tiempo posible para resolver toda situación que pueda provocar daño a la salud de las personas. Entre otras cosas, impidiendo que haya torres de alta tensión o transformadores cerca de las viviendas habitadas, alejando las antenas de telefonía del interior de las poblaciones y eliminando los sistemas Wi-Fi de las escuelas, centros comerciales, hoteles, parques y otros lugares de esparcimiento público(la negrita y el subrayado son nuestros).
Entre los firmantes se hallan Ecologistas en Acción, la Confederación Española de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), la Plataforma Estatal contra la Contaminación Electromagnética -integrada por más de 200 asociaciones, confederaciones y federaciones-, la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (integrada por más de 250 asociaciones de vecinos de toda España), la Asociación De Personas Afectadas por Productos Químicos y Radiaciones Ambientales (APQUIRA), la World Association for Cancer Research (WACR), la Fundación para la Salud Geoambiental, la Fundación VIVO SANO, la Fundación Alborada, la Asociación para el cuidado de la vida en un planeta vivo (Plural-21), la Asociación Española de Bioconstrucción (AEB), la Asociación de Afectados por los Síndromes de Sensibilidad Química Múltiple, Fatiga Crónica, Fibromialgia y para la Defensa de la Salud Ambiental (ASQUIFYDE), la Confederación Nacional de Fibromialgia y Fatiga Crónica, el Fondo para la Defensa de la Salud Ambiental (FODESAM), la Asociación de Estudios Geobiológicos (GEA), el Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS), la Asociación Española de Afectados por Mercurio de Amalgamas Dentales y Otras Situaciones (MERCURIADOS), la Organización para la Defensa de la Salud (HDO) y muchas otras así como organizaciones extranjeras entre las que destacan laRadiation Research Trust de Reino Unido, la Electromagnetic Radiation Research Foundation de Sudáfrica, la Wireless Radiation Safety Council de Canadá y la EMF Safety Network, también de Canadá.