María Blasco sustituye a Mariano Barbacid al frente del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)

La investigadora María Blasco asumió poco antes del pasado verano la dirección del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) sustituyendo a Mariano Barbacid quien llevaba dirigiéndolo –es un decir- desde que éste se creó en 1998. Pretendiéndose cerrar así la brutal lucha de poder que llevaba padeciendo ese organismo desde hace dos años con duros enfrentamientos, feas acusaciones y despidos que llevaron a recoger tan anómala situación a revistas como Science y Nature. Solo que María Blasco -vicedirectora con Barbacid- es investigadora en ciencia básica y en los pasados años se ha dedicado básicamente al estudio de los telómeros y la telomerasa. Así que si las expectativas sociales de que ese centro sirva alguna vez para prevenir y curar el cáncer eran antes poco menos que inexistentes ahora todo indica que serán nulas. Aunque se haya nombrado a Joan Massagué como nuevo presidente del Comité Científico asesor y se hayan además incorporado a él otras personas tan conocidas como José Baselga, Elías Campo, Carlos López-Otín, Ángela Nieto o Jesús San Miguel. Lo grotesco es que Barbacid anunciaría tras ser cesado que pensaba quedarse en el CNIO como simple investigador.
Nosotros solo queremos agregar que la aportación del CNIO a la prevención y cura del cáncer en sus trece años de existencia ha sido NULA. Y seguirá siendo nula en el futuro porque no es más que otro centro para que el dinero fluya alegremente a base de dar a la gente esperanzas que jamás se verán satisfechas, financiando estudios inútiles o promoviendo congresos para promocionar personas, fármacos y tratamientos que simplemente darán mucho dinero a los laboratorios. En suma, el CNIO sólo sirve para que mucha gente viva estupendamente y gane dinero con el drama de millones de personas.