Miembro de nuestro Consejo Asesor


Fallece el Dr. Mauricio Ospina de la Roche 

El Dr. Mauricio Ospina de la Roche, amigo y miembro del Consejo Asesor de Discovery DSALUD desde su creación, falleció el pasado mes de julio en Madrid. La revista quiere expresar por ello su más sentido pésame a la familia y a sus numerosos amigos -entre los que se contaban buena parte de sus pacientes- porque se ha ido un excelente médico pero sobre todo una entrañable persona.
Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Javeriana de Bogotá (Colombia) el doctor Ospina de la Roche ejerció como cirujano general en la Clínica de Marly (Bogotá) durante 30 años. Diplomado en Neuralterapia por la Academia Latinoameriana de Medicina Biológica de Popayan (Colombia), en Homeopatía por el Instituto Luis G. Paez de Bogotá y en Sofrología, Acupuntura y Moxibustión por las Universidades de Nanjing y de Pekín (China) era practicante e instructor de yoga y tuvo la fortuna de ser enseñado personalmente por los conocidos doctores Germán Duque, Peter Dosch, Reinhold Voll, Ernest Adler, Franz Hopfer, Paul Nogier y Jorge Carvajal. Era además experto en Homeopatía, Auriculomedicina, Bioenergética, Quiropráctica, Nueva Medicina y Medicina Psicosomática. Asistente a numerosos congresos y seminarios nacionales e internacionales relacionados con distintas terapias alternativas estaba especializado en el abordaje del dolor y la prevención de la enfermedad. Actualmente residía en España y pasaba consulta en Institutos Fay para la Estimulación Multisensorial, consultorio médico, psicológico, educacional y fisioterapéutico especializado en personas con discapacidades –especialmente niños- en el que también trabaja desde hace años su hija Amanda, médico de formación holística que aprendió al lado de su padre cómo tratar integralmente a las personas. Exactamente igual que su otra hija, Natalie, asimismo médico.
Invitamos a los lectores a leer en nuestra web –www.dsalud.com– la entrevista que le hicimos en el nº 81 y que apareció con el título Mauricio Ospina de la Roche: “El tratamiento bioenergético es realmente eficaz”, texto en el que -entre otras muchas cosas- diría: Cada vez oiremos hablar másde Medicina Holística, de una nueva forma de entender la Medicina que pretende comprender al hombre en todas sus dimensiones y recuperar la globalidad del paciente, hoy dividido en compartimentos y sistemas controlados por especialistas capaces sólo de ver lo que ocurre en su reducido campo de conocimiento. Cada vez son más los profesionales de la salud que están llegando a la conclusión de que ‘el todo es mucho más que la suma de las partes’ y de que es indispensable la mirada de la totalidad si se pretende realmente profundizar en la maravilla de los procesos humanos, incluyendo la enfermedad. Entender la Medicina de una manera holística implica no sólo el esfuerzo de contemplar al paciente de manera global sino también la integración de todas las medicinas. Y al hablar de la integración de las medicinas no sólo me estoy refiriendo a la coordinación entre las diferentes ramas de las denominadas medicinas alternativas o complementarias sino también a la simbiosis con la Medicina oficial, ortodoxa o convencional”. Añadiendo que “reconocer sus aportaciones no deja sin valor las críticas que se hacen al actual sistema médico: la dificultad para curar las enfermedades crónicas al haberse centrado en la supresión de síntomas con su gran arsenal de ‘antis’ que se limitan a enmascarar las dolencias, la búsqueda de las causas de la enfermedad en la molécula o el gen que justifique el registro de un medicamento, el desdén por tratar al ser humano de forma integral, el desinterés por profundizar en el terreno constitucional de cada individuo sobre el que prolifera la enfermedad o la ignorancia de los factores que alteran dicho terreno: alimentación, polución, psicotoxinas, traumas emocionales, laborales, sociales y económicos… Sin hablar de un sistema alimentado por un proceso investigador comprometido donde no puede haber investigación libre porque se han implantado toda una serie de filtros que lo impiden. Al médico lo único que le queda es alimentarse del visitador médico, de los congresos y de las revistas que les proporcionan mientras al investigador le toca plegarse a las exigencias de sus “patrocinadores”… Y ya hemos visto -sobre todo en los últimos años- suficientes ejemplos de deslealtad y falta de ética en muchos médicos e investigadores que hasta prestan su nombre y firman investigaciones en las que ni siquiera han intervenido; además muchas investigaciones están, de hecho, comprometidas ya con un resultado concreto. Es como para albergar dudas razonables…”
El doctor Mauricio Ospina de la Roche deja un legado humano y profesional que en esta revista queremos agradecerle sincera y públicamente. Hasta siempre, amigo.