El Minerval, presentado en el congreso anual de la American Society of Clinical Oncology (ASCO)

Minerval, fármaco anticancerígeno basado en el ácido 2-hidroxioleico, fue dado a conocer el 5 de junio a la comunidad oncológica durante la reunión anual de la American Society of Clinical Oncology (ASCO) que tuvo lugar en Chicago. La presentación corrió a cargo de Analía Azaro, investigadora principal del Instituto de Oncología del Hospital Valle de Hebrón (Barcelona) cuyo trabajo se hizo en colaboración con los catedráticos de la Universidad de las Islas Baleares Pablo Escribá y Xavier Busquets acusados de estafa por vender un falso medicamento al que atribuían propiedades para curar el cáncer agregándose -cita textual de la noticia de Europa Press- que además llevaron a cabo “campañas publicitarias en las que ensalzaban su milagroso producto anticancerígeno.

Pues bien, el “falso medicamento” de nulas propiedades ha sido presentado en el foro mundial más importante de la Oncología explicándose que según los ensayos posee “una actividad antitumoral muy prometedora” y carece de eventos adversos relevantes ingiriendo  hasta 12 gramos diarios, dosis a partir de la cual puede provocar problemas gastrointestinales leves. Según se explicó ha sido testado en 54 pacientes con tumores avanzados que no respondían a los tratamientos de referencia, la mitad de ellos con gliomas cerebrales malignos en fase terminal (muchos con metástasis). Se trata de un Producto en Investigación (PEI) licenciado a la empresa biofarmacéutica Lipopharma que es la que posee hoy los derechos de desarrollo y explotación.

Agregaremos que el ácido 2-hidroxioleico es una molécula muy parecida al ácido oleico -presente en un 80% en el aceite de oliva virgen-, sustancia natural cuyo consumo previene la aparición de tumores pero tiene el “inconveniente” de metabolizarse muy rápido y desaparecer con relativa rapidez. Metabolización que es sin embargo más lenta en el caso del ácido hidroxioleico y de ahí que su potencial antitumoral sea mayor y se requiera una ingesta muy inferior. En cuanto a su mecanismo de acción cabe decir que cambia la ordenación de los lípidos de la membrana celular facilitando la interacción de la proteína kinasa C (PKC) con la membrana generándose a partir de ahí varias vías de señalización. Haciendo por ejemplo que la PKC fosforile a p21CIP y ésta inhiba los complejos ciclina/cdk necesarios para que la célula tumoral se divida continuamente. Es más, nuestro cuerpo puede producir ácido 2-hidroxileico y aparece en nuestra dieta lo que justifica su ausencia de toxicidad.

En pocas palabras, la afirmación repetida hasta la saciedad por la mayoría de los medios de comunicación de que se trataba de un “falso medicamento” al que se atribuían inexistentes  propiedades terapéuticas es FALSA. ¿O alguien con dos dedos de frente cree que la American Society of Clinical Oncology iba a permitir en tal caso que se presentase el fármaco en su congreso? Y es que la mentira tiene las patas muy cortas…