Nace una nueva empresa dedicada a la salud geoambiental

 

La contaminación geoambiental -tanto en el exterior como en el interior de los edificios- es ya tal que empiezan a constituirse cada vez más empresas dedicadas a proteger la salud de los ciudadanos dada la desidia de nuestras autoridades. Y de ahí que nos hagamos eco del nacimiento en España de Geosanix.
“Medimos y analizamos contaminación por ondas, campos electromagnéticos y radiaciones en hogares, oficinas y terrenos-nos diría Fernando Pérez, director técnico de la compañía y colaborador de la World Associationfor Cancer Research (WACR)y en función de la problemática proponemos soluciones que pueden ir desde el apantallamiento de una zona a un simple cambio en la disposición de los aparatos eléctricos o del mobiliario”.
Hablamos de una empresa integrada por un equipo de profesionales que analiza con aparatos altamente especializados –polímetros, geomagnetómetros, medidores de campos eléctricos y magnéticos, etc.- el nivel de ondas y campos electromagnéticos a los que está sometido un espacio así como la disposición de las radiaciones naturales en el lugar.
Nuestros lectores saben bien que vivir y trabajar en espacios sanos es fundamental para evitar problemas de salud. Actualmente hay numerosos estudios que evidencian que no hacerlo así puede provocar un agotamiento del sistema nervioso, endocrino, neurovegetativo e inmunológico que se manifiesta con dolores de cabeza y un cansancio que no remite y puede llevar a problemas graves; entre ellos diversas enfermedades neurodegenerativas e incluso cáncer. Y el problema es que el desarrollo tecnológico en el que estamos inmersos ha aumentado sensiblemente las fuentes de exposición a estos elementos nocivos. Porque a las radiaciones naturales provenientes del subsuelo hay que añadir ahora las artificiales. Además de cables, motores, líneas de media y alta tensión y transformadores urbanos en los últimos años han proliferado las antenas de telefonía, los móviles, el WiFi, el WiMax, los radares… Todo un entramado invisible que al final conforma una atmósfera altamente perjudicial. “Estar libre de esas emisiones es especialmente importante en los lugares donde se pasan muchas horas; es el caso de las zonas de trabajo y de descanso habitual”, nos recordaría Fernando Pérez.
Pues bien, en ese sentido Geosanix ofrece diferentes soluciones para minimizar los riesgos. Comprobando tanto si hay campos electromagnéticos de alta frecuencia como campos eléctricos y magnéticos estáticos, el nivel de ionización ambiental y las alteraciones geofísicas y geomagnéticas del lugar. Además se hace un análisis de la radioactividad ambiental controlando hasta la cantidad de gas radón. Y en función de lo hallado se recomiendan las soluciones que pueden ir desde variar la distribución del mobiliario para evitar los campos donde haya radiaciones más intensas hasta proponer diferentes métodos de apantallamiento que minimicen el impacto de las emisiones. “Actualmente existen -nos diría- pinturas y materiales específicos que son muy eficaces para reducir los efectos de estos campos”. Algo que puede aplicarse sobre edificaciones ya construidas aunque Fernando Pérez nos explicaría que su objetivo es “que las fuentes de contaminación geoambiental se tengan en cuenta antes de proyectar y construir un edificio. Lo ideal de hecho es poder estudiar el terreno que se va a edificar ya que de esta forma los espacios son aprovechables al máximo desde el principio al destinar a usos menos frecuentes las zonas más geopatógenas”.