Nadie quiere asegurar los riesgos por contaminación electromagnética

 

La compañía alemana Allianz, con la colaboración de gobiernos y compañías de seguros y reaseguros, pretende lanzar una aseguradora europea especializada en cubrir los riesgos derivados de los atentados terroristas. Y eso a pesar de que desde el atentado del 11 de septiembre los riesgos derivados de las mismas se han vuelto incalculables. Bueno, pues esa misma compañía –y las demás- rechaza frontalmente asegurar los riesgos de la contaminación electromagnética.
Ya en 1993 Allianz se adelantó al sector y rehusó asegurar a sus clientes frente a los posibles daños de la electropolución ante la imposibilidad de evaluar el riesgo real de estar sometido a los campos electromagnéticos que van desde los 30 Hz a los 300 MHz (alta tensión, telefonía móvil, etc.). Un ejemplo que seguiría la mayoría de las compañías de seguros quedando la exposición a los campos electromagnéticos excluidos de la cobertura de las pólizas. Advertencia que aparece en la “letra pequeña”, al mismo nivel que los riesgos inevitables del peligro nuclear, huracanes o terremotos.
El año pasado la compañía británica de seguros y reaseguros Lloyds rehusó la petición del Gobierno británico de asegurar los riesgos sanitarios de los teléfonos móviles renunciando a un negocio de cientos de millones usuarios al no poder cuantificar el riesgo sanitario.
Claro que los estudios independientes sobre el peligro de las radiaciones son claros y en esta revista lo venimos denunciando desde hace casi tres años. El epidemiólogo Neil Cherry, por ejemplo, en un informe realizado a petición del Parlamento Europeo, es rotundo y contradice los informes oficiales: "La conclusión de mi investigación es que la radiación electromagnética daña el cerebro, el corazón, el feto, las hormonas y las células (…). Por tanto, supone una amenaza para la vida inteligente (…). La radiación electromagnética interactúa a través de resonancia interfiriendo la comunicación intercelular, su crecimiento y regulación. Está dañando la base genética de la vida".
En suma, con su conducta realista, las compañías de seguros desmienten las posturas tranquilizadoras del lobby eléctrico, de los gobiernos y del Consejo de la Unión Europea cuando afirman que los campos electromagnéticos son inocuos y totalmente seguros.