El Nobel de Medicina para tres estadounidenses

Los estadounidenses Michael W. Young -de la Universidad Rockefeller de Nueva York- y Jeffrey C. Hall y Michael Rosbash -de la Universidad Brandeis de Boston- son los ganadores del Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 2017 por sus investigaciones sobre los mecanismos moleculares que regulan los ritmos circadianos, sobre los genes que se activan o desactivan con la presencia y ocultamiento de la luz solar. Genes que son similares tanto en las plantas como en los animales y los seres humanos. Un proceso que se inicia a través de los ojos desde donde esa información pasa al corazón, a los riñones y al hígado que son los encargados de regular los ritmos biológicos y segregar hormonas. De hecho por eso la buena o mala metabolización de los alimentos y los fármacos dependen a menudo del momento en el que se ingieren. Afecta incluso a las células madre y de ahí que la regeneración tisular sea mayor en unos momentos que otros.

Sobre la importancia de los mismos ya publicamos en el nº 141 un extenso reportaje titulado  Importancia de la Cronobiología en la salud en el que explicamos los mecanismos por los que se producen los ritmos biológicos y qué aplicaciones tiene ese conocimiento en Biología y Medicina; sobre todo en Neurociencia, Endocrinología, Psiconeuroendocrinoinmunología y la Ciencia del Sueño. Y es que la actividad de cualquier ser viviente se manifiesta siempre con una variación regular y no como un proceso continuo. A fin de cuentas la vida en nuestro planeta se rige por ritmos anuales, mensuales y diarios o circadianos. Bien está pues conocerlos porque inciden en nuestra salud así que le sugerimos leer el extenso y documentado artículo que aparece sobre ello en nuestra web: www.dsalud.com