Nueva propuesta para tratar el hígado graso

Un equipo del Instituto para el Envejecimiento de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) coordinado por Diana Jurk acaba de publicar en Nature Communications un trabajo con ratones según el cual el hígado graso o esteatosis hepática no alcohólica puede tratarse destruyendo las células senescentes del hígado; es decir, las más “viejas” que son las que acumulan la grasa al no tener ya bien sus mitocondrias. Lo han comprobado usando para ello una combinación de dos productos: el  Desatinib -fármaco para la leucemia de Bristol-Myers Squibb que es un inhibidor de la tirosina quinasa- y quercetina -flavonoide natural presente en frutas y verduras, especialmente en la cebolla-. Según aseveran logran que la función del hígado se recupere.

Hasta aquí la noticia. Nosotros debemos agregar que el hígado graso lo provoca normalmente una dieta demasiada rica en azúcares -en especial de fructosa y sacarosa- y deficitaria en colina. Y mejora rápidamente con una dieta libre de azúcares y carbohidratos refinados y la ingesta de colina -vitamina del grupo B de la que es rica la yema de huevo-, quercetina, metionina, levadura de cerveza, germen de trigo, leguminosas, coles de bruselas, pescado, prebióticos y probióticos (en especial L. casei). Ayudando asimismo ingerir fibra soluble, ácidos grasos omega-3, silimarina -principio activo del cardo mariano-, pycnogenol, extracto de Galega officinalis y dos minerales: cobre y zinc. Y uno o dos cafés diarios ya que éste disminuye la permeabilidad intestinal al elevar los niveles de la proteína zonulina-1.