Nuevas terapias para la psoriasis

 

Los médicos –especialmente los dermatólogos- se han pasado años tratando la psoriasis (dolencia que se caracteriza porque la piel se cubre de escamas -rojas o blancas- que parecen quemaduras y causan escozor) con fármacos… sin resultado alguno y provocando encima notables efectos secundarios. ¿La razón? Que la industria farmacéutica les había dicho que no se conocía la causa, que lo único que se sabía es que en muchos casos se debe a causas genéticas (fantástico “cajón de sastre” al que achacar todo tipo de patologías) y que, por tanto, no había cura. Es decir, sembraron entre los médicos una de sus “verdades científicas” para vender todo tipo de paliativos que es donde –como ya hemos denunciado muchas veces- está el negocio.
Pues bien, como hay que renovarse ahora se intenta hacer creer que la causa está en una “disfunción del sistema inmune”… para vender nuevas terapias que apunten esta vez “al verdadero culpable”. Uno de los promotores de la nueva especie, el doctor Craig Leonardi –miembro de la Facultad de Medicina de la Universidad de St. Louis (EEUU)-, manifiesta entusiasmado que gracias a este descubrimiento “está surgiendo una inmensa explosión de medicamentos". Eso sí, sólo tienen un “pequeño inconveniente”: el tratamiento cuesta unos 10.000 euros al año.
El doctor Michael Tharp, jefe de Dermatología del Centro Médico de la Universidad Rush de Chicago, así lo reconoce… mientras vende “esperanzas” que en eso sí que algunos -por ejemplo, las multinacionales farmacéuticas- son expertas. Así que la Dirección de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos ya ha autorizado la comercialización de dos medicamentos nuevos: Amevive y Raptiva. A los que pronto seguirán otros.
La actual explicación científica es que la psoriasis se genera cuando las células T del sistema inmune“se comportan de una manera desordenada provocando que las células de la piel se multipliquen más rápidamente de lo normal y se inflamen”. Y hasta ahora a los pacientes más graves se les daban dos opciones: tomar ciclosporina, un supresor del sistema inmune que se utiliza normalmente para prevenir el rechazo de órganos transplantados –y que daña los riñones, entre otros graves efectos secundarios- o el antiinflamatorio methotrexate, que también se utiliza en pacientes de cáncer y artritis –y que provoca igualmente numerosos efectos secundarios, especialmente problemas en el hígado.
Bueno, pues la “novedad” es que los nuevos fármacos poseen una acción más focalizada y, por ende, sus efectos yatrogénicos –negativos- son menores. Por supuesto, tampoco curan la psoriasis.
Dicho lo cual hay que decirle al lector que toda esa palabrería científica –como en tantos otros casos- carece de fundamento. La psoriasis la provoca una reacciónnormal del sistema inmune. Es decir, la provoca una reacción de defensa del organismo al entender que está siendo atacado. Y suele deberse básicamente a dos causas: es la respuesta a un problema psicoemocional  -y entonces hay que buscar la causa con un psicólogo, especialmente si domina la técnica regresiva- o se trata de una reacción de intolerancia o, en los casos más graves, de alergia. ¿A qué? Pues a un alimento, a una crema, a una loción, a la electricidad, al látex… Eso es lo que hay que descubrir para acabar con el problema. Los fármacos -entiéndalo claramente el lector- no le van a resolver el problema.