Nuevo Código Europeo contra el Cáncer 

Hace escasas semanas se presentó en el Instituto Europeo de Oncología de Milán el nuevo Código Europeo contra el Cáncer,  un texto que fundamentalmente se basa en la prevención y sustituye al elaborado en 1987. El “nuevo” código es el resultado de una consulta llevada a cabo en todo nuestro continente entre oncólogos y representantes de los ministerios de Sanidad y las asociaciones contra el cáncer. Es decir, se ha preguntado a los expertos “formados” por las industrias farmacéuticas, a las asociaciones controladas por ellas y a los ministerios que hacen lo que les conviene a éstas. A quienes tratan el cáncer al margen de la cirugía,  la quimioterapia y la radioterapia ni se les ha tenido en cuenta. Lo de siempre.
El “nuevo” código pone de nuevo su énfasis en el consumo de tabaco. ¡Tremendo avance! Y además recomienda que se aumente el número de revisiones en tres “tipos” de cáncer: los de mama, cuello uterino y colorrectal. Es decir, algo que dará trabajo y proporcionará dinero a quienes se ocupen de ello. La excusa es que la prevención“podría reducir en gran medida los índices de mortalidad en toda la Unión durante la próxima década”, algo bastante incomprensible porque si no se sabe cómo curar una enfermedad ya se nos contará qué importancia tiene detectarla antes o después.
Para David Byrne, Comisario de Sanidad y Protección de los Consumidores europeo, se trata de un código respaldado “por sólidas evidencias científicas”, expresión habitual con la que se obvia tener que explicar por qué se obtienen tan paupérrimos resultados con los tratamientos oficiales.
El código recuerda sobre todo dos cosas: una es -como ya sabe todo el mundo- que muchos cánceres se pueden evitar adoptando estilos de vida más saludables. Y la otra que el cáncer se puede curar, o incrementar considerablemente sus probabilidades de cura, si se detecta pronto. Es decir, sólo cuando se trata de un tumor aislado y puede extirparse quirúrgicamente, como ya hemos explicado varias veces en la revista. En el resto de los casos, los resultados -con radioterapia y quimioterapia- son casi inexistentes a pesar de la propaganda oficial.
Tras reconocer Byrne que “el cáncer sigue siendo uno de los peores asesinos en la sociedad europea” añadiría que “las evidencias muestran con claridad el alcance de los avances positivos” habidos desde que el código fue introducido en 1987. Según él, “la adopción de las medidas de salud pública contenidas en el código han evitado 92.000 muertes por cáncer sólo en el año 2000”. Una afirmación gratuita y demagógica no demostrada. Los índice de mortalidad por cáncer en toda Europa no indican eso. En el ámbito de la curación del cáncer no se ha avanzado en el ámbito oficial absolutamente nada. A pesar de lo cual vaticinó que para el 2015 disminuirán los casos de cáncer otro 20% , lo que supondrían 300.000 muertes anuales menos por cáncer sólo en la Unión Europea. “Es un objetivo ambicioso pero alcanzable”, dijo.  ¿Y en qué basa Byrne ese “optimismo”? ¿En los avances de los tratamientos oficiales del cáncer? No, sólo en la prevención. De hecho, los 11 consejos del Código Europeo contra el Cáncer son estos:

  1. No fume.
  2. Evite la obesidad.
  3. Haga ejercicio.
  4. Incremente la ingesta y variedad de vegetales y frutas. Coma al menos cinco piezas al día. Y limite el consumo de alimentos que contienen grasas de origen animal.
  5. Modere el consumo de alcohol. No pase de dos copas al día si es hombre y de una si es mujer.
  6. Proteja su piel del sol.
  7. No se exponga a sustancias cancerígenas.
  8. Si es mujer, a partir de los 25 años hágase exámenes periódicos del cuello uterino.
  9. Si es mujer, hágase mamografías periódicas a partir de los 50 años.
  10. Hágase exámenes colorrectales a partir de los 50 años, tanto si es hombre como mujer.
  11. Participe en programas de prevención de la hepatitis B.

Tal es la base del “nuevo” Código Europeo contra el Cáncer. Sin comentarios.