Nuevo trabajo sobre la importancia de la vitamina C en cáncer

Un equipo de investigadores españoles del Departamento de Oncología Traslacional del Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz integrado por Roberto Serna-Blasco, Marta Sanz-Álvarez, Oscar Aguilera y Jesús García-Foncillas acaba de publicar en Seminars in Cancer Biology un trabajo que resalta una vez más la importancia de la vitamina C en el tratamiento del cáncer: Targeting the RAS-dependent chemoresistance: the Warburg connection (La quimiorresistencia dependiente de RAS como objetivo: la conexión Warburg).

A pesar de que muchos médicos -sobre todo en Estados Unidos- utilizan ya la vitamina C intravenosa como parte del tratamiento de los enfermos de cáncer la comunidad oncológica sigue mostrándose reacia a incluirla en los protocolos diciendo que se desconoce su mecanismo de acción aunque tan falaz argumento esconde en realidad un hecho que las multinacionales tienen claro y de ahí que se nieguen a explorar en serio su eficacia clínica: ni la vitamina C ni su utilización terapéutica son patentables. Tiene por ello especial importancia que, nadando contra corriente, los investigadores españoles citados estén buscando la llave bioquímica con la que romper el bloqueo del establishment oncológico.

Pues bien, en este nuevo trabajo lo que se ha hecho es revisar las investigaciones realizadas hasta el momento sobre la eficacia de la vitamina C en los tumores malignos en los que se ha constatado que hay mutación del gen KRAS: los de colon, recto, pulmón, páncreas y tiroides. Casos que representan el 30% de los tumores sólidos. Asunto importante para los oncólogos porque todos los intentos de evitar sus efectos han sido infructuosos llegándose a considerar ese gen invulnerable a los quimioterapéuticos. Sin embargo este nuevo trabajo constata que la vitamina C tiene efecto antitumoral selectivo sobre las células cancerosas mutadas por el gen KRAS.

Trabajo que comienza señalando una realidad que hemos remarcado en numerosas ocasiones en esta revista pero sigue siendo ignorada por la mayoría de los oncólogos: todos los tumores malignos tienen un factor común. “Casi un siglo después de que se describiera -en 1924- el llamado efecto Warburg es un metabolismo atípico que se considera sello distintivo de todo tipo de cáncer e implica una mayor glucólisis y producción de lactatos y una producción defectuosa de ATP mitocondrial. Aunque el cáncer es una enfermedad heterogénea que a menudo se considera como diferentes enfermedades que convergen en un crecimiento celular anormal las células cancerosas comparten el mismo rasgo metabólico: tasas anormales de conversión de glucosa a lactato incluso en presencia de oxígeno”.

El trabajo repasa a continuación la literatura científica que relaciona el papel fundamental desempeñado por el gen KRAS en la homeostasis de la glicólisis aeróbica de varios tipos de cáncer y cómo -a diferencia de las moléculas de diseño usadas por los oncólogos- la vitamina C es capaz de revertir sus efectos. Concluyendo: “El conjunto de estos resultados señala al metabolismo de Warburg y las enzimas relacionadas sobreexpresadas en el cáncer como un asunto científico prometedor que requiere estudios más profundos para descubrir nuevos objetivos terapéuticos. Los alentadores resultados observados en la investigación de la vitamina C, como su capacidad para superar la resistencia anti-EGFR y la selectividad mostrada, enfatizan la necesidad de una mayor investigación sobre este asunto porque puede abrir la puerta a una nueva generación de moléculas en el tratamiento del cáncer quimiorresistente dependiente de RAS”. El trabajo ha revisado asimismo la eficacia de las principales moléculas diseñadas por los grandes laboratorios farmacéuticos en los ensayos clínicos hechos en pacientes con este tipo de tumores constatando que es escasa o nula.

Uno de los autores del trabajo, Oscar Aguilera, lo expresó de forma más directa en el trabajo La vitamina C desacopla el interruptor metabólico Warburg en el cáncer de colon con el gen KRAS mutado publicado en Oncotarget del que informamos en el artículo Oscar Aguilera: “La vitamina C es anticancerígena” aparecido en el nº 195: “Nuestro trabajo apoya la tesis del Dr. Otto Warburg de que la causa principal del cáncer es la privación de oxígeno a nivel celular y la fermentación anaeróbica de glucosa como principal fuente de energía por las células que se malignizan; y sugiere que la vitamina C mejora la supervivencia de los enfermos de cáncer y evita o alarga en el tiempo su posible recidiva cuando se logra eliminar el tumor”.