Nuevo trabajo reitera la peligrosidad de los móviles e inalámbricos

Un nuevo trabajo publicado el pasado mes de septiembre en International Journal of Oncology con el  título Estudio caso-control de la asociación entre tumores cerebrales malignos diagnosticados entre 2007 y 2009 y el uso de teléfonos móviles e inalámbricos ha vuelto a reiterar que tanto los móviles como los teléfonos inalámbricos tienen una incidencia directa en el inicio y desarrollo de tumores cerebrales, principalmente gliomas y neuromas acústicos. El trabajo, dirigido por el oncólogo Lennart Hardel -del hospital sueco de Örebro- comienza recordando que en mayo de 2011 la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) ya evaluó el efecto cancerígeno para los seres humanos de los campos electromagnéticos de radiofrecuencia (RF- EMF) -incluida la radiación de los teléfonos móviles y de otros dispositivos que emiten campos electromagnéticos no ionizantes similares- concluyendo que deben incluirse en el grupo 2B de "posibles" carcinógenos para los humanos.
El objetivo de este nuevo trabajo fue examinar a fondo la relación entre el uso a largo plazo de teléfonos móviles -más de 10 años- y el desarrollo de tumores cerebrales malignos en personas de ambos sexos de entre 18 y 75 años a los que les aparecieron entre 2007 y 2009. Y la investigación constató que quienes utilizan de forma habitual un teléfono móvil durante más de un año tienen un 70% más de riesgo de padecer cáncer cerebral que quienes lo utilizan menos. Infiriendo además que usar habitualmente un móvil durante más de 25 años supone aumentar el riesgo de cáncer cerebral hasta un 300%.
Como era de esperar se coligió igualmente que el número de horas de uso es tan importante como el de años. La cuarta parte de la muestra utilizó a lo largo de su vida teléfonos inalámbricos o móviles unas 2.376 horas -de media- lo que corresponde a 40 minutos diarios durante diez años. Y ese grupo -considerado de “alto consumo” ​a pesar de que hoy hasta los niños y adolescentes usan esos dispositivos mucho más tiempo- tenía un 250% más de riesgo. Siendo lo más habitual que el tumor aparezca en el lóbulo temporal del lado de la cabeza en que uno coloca habitualmente el teléfono.
Este estudio –concluyen los autores- confirma los resultados anteriores sobre la asociación entre el uso de teléfonos móviles e inalámbricos con tumores cerebrales malignos. Y apoya la hipótesis de que las radiofrecuencias de los campos electromagnéticos juegan su papel tanto en las etapas de iniciación como de promoción de la carcinogénesis”.
Un estudio más, en suma, que deja en evidencia el muro de mentiras levantado por políticos, empresas y jueces en torno a los efectos reales de las radiaciones electromagnéticas.