Ondas electromagnéticas: la OCU se equivoca

    

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), tras hacer un estudio sobre ondas electromagnéticas,  ha llegado a la conclusión de que “el ciudadano puede estar tranquilo”. Las mediciones se efectuaron -entre otros escenarios- dentro de una manta eléctrica, sosteniendo un secador, a 60 metros de una antena, a 60 cm de un teléfono, encima de una línea eléctrica enterrada, 10 cm por encima de una lavadora; en un parque rodeado por edificios con antenas, a 20 cm de un microondas a máxima potencia y a cinco centímetros de un teclado de ordenador y ponen de manifiesto "los niveles realmente bajos de exposición a radiaciones en 16 situaciones". Claro que luego dice que "aún persisten algunas lagunas de conocimiento sobre los efectos de la exposición a largo plazo por lo que queda justificado un llamamiento a la precaución". Y agrega que  no es comprensible que haya en España un vacío legal tan importante porque aquí “no se controlan las radiaciones de frecuencia extremadamente baja".
Asimismo, pide que se armonicen los criterios sobre los límites de exposición porque "no es de recibo que en España existan no menos de seis normas autonómicas y 165 ordenanzas municipales distintas".
¿En qué quedamos? ¿De verdad los ciudadanos no tienen por qué preocuparse? ¿Cómo puede decir tal cosa la OCU después de reconocer que en España no se controlan las radiaciones de frecuencia extremadamente baja cuando hay estudios científicos que evidencian la potencial peligrosidad de las mismas? Recomendamos a la OCU que lea lo publicado al respecto en los números 36 y38 de nuestra revista. Lo necesitan si no quieren seguir perdiendo credibilidad.